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Seis descuidos en el mantenimiento de tu coche que no te puedes permitir

Para alargar la vida útil de tu coche, realizar un correcto mantenimiento del mismo es obligado. Los españoles apenas gastamos una media de 85 euros al mes en el mantenimiento del coche, una reducida cantidad en función del parque que tenemos y, muy especialmente, de la antigüedad del mismo. La cantidad es tan baja porque muchos conductores no realizan adecuadamente el mantenimiento de sus coches, lo que además de no favorecer la seguridad en las carreteras puede provocarles importantes averías de tan elevado coste de reparación que incluso llegarían a forzarles a tener que cambiar de coche.

Despistarse en el cuidado del coche puede salir muy caro. Aquí te ofrecemos seis descuidos y errores comunes que no puedes permitirte debido a los elevados costes que pueden provocar en tu coche.

Correa de la distribución

Vital para el funcionamiento del coche, si se rompe el destrozo que va a provocar en el motor hará que el coste de su reparación provoque que te llegues a plantear cambiar de coche. De ahí que, aunque se trate de una de las labores de mantenimiento más caras, te convenga no descuidar los plazos o kilometraje que el fabricante recomienda para ello.

Los plazos pueden cambiar según el modelo y el uso, pero la mayoría de los fabricantes recomienda una primera revisión a los 80.000 km y la sustitución por una nueva a los 120.000 kms o cada cinco años como mucho. Según Autingo, plataforma web que calcula el precio de las reparaciones del coche, el cambio de una correa de distribución puede costar unos 380 euros, mientras que reparar los daños de la rotura puede variar en función de las piezas afectadas desde los 1.500 a los 4.000 euros. En ocasiones, incluso es mejor plantearse la compra de un coche nuevo. También te dejamos un post con las diferencias entre la correa y la cadena de distribución.

Echarle gasolina a un diésel

Es un error mucho más frecuentemente de lo que parece, ya sea por despiste o por la confusión que muchas veces crea los “nombres” que las pretroleras ponen a sus productos. Como ya os contamos en detalle, si te equivocaste a la hora de echar combustible lo mejor que puedes hacer es no arrancar el coche y llamar a una grúa (la paga el seguro) para conseguir que un mécanico extraiga el combustible y limpie los conductos. Esta sencilla operación cuesta unos 200 euros (además de lo que hayas pagado por el combustible echado y el que vas a tener que echar al coche, lo que puede suponerte otros 120 euros más).

Si además de echar el combustible que no era cometiste otros dos errores más, arrancar el motor y circular con el coche, la avería puede resultar fatal, ya que la reparación puede obligarte a cambiar camisas, pistones, bielas,…. elevando la factura por encima de los 2.500 euros.

Entró agua en el depósito de combustible

Si no cerraste bien el depósito y entró agua de lluvia o por cualquier otra situación ha entrado agua en el depósito de tu coche, tienes un serio problema. Cierto que es raro que se produzca, pero de ocurrir requiere de atención inmediata. Puede provocar la oxidación de la parte interior del depósito, ocasionar daños en el filtro y en el sistema de alimentación del motor, dañar los inyectores gravemente, romper la bomba inyectora, la culata… Un destrozo muy importante, que te puede llegar a costar unos 3.000 euros reparar, además de los 200 que costará el vaciado y la limpieza del depósito.

Falta de aceite en el motor

Controlar el nivel de aceite en el motor es una de las operaciones preventivas más sencillas que un conductor puede realizar de su coche. Basta ver los niveles en la varilla para evitar problemas. Además, actualmente todos los coches cuentan con testigos en el cuadro para avisar de una caída grave en los niveles. Por esas razones, este tipo de problemas no deberían producirse, pero lo cierto es que siguen siendo habituales por la dejadez en el mantenimiento del vehículo.

Cuando el motor se queda sin aceite las piezas más importante para su funcionamiento, las móviles, pierden lubricación y friccionan a alta velocidad generando tan elevada temperatura que muchas de ellas literalmente se funden, gripando el motor. Es una de las reparaciones más costosas y puede provocar que tengamos que sustituir por completo el motor. La reparación supera los 3.500 euros de coste.

Excesos de aceite

Tan malo es quedarse corto como pasarse. Las varillas que permiten controlar el nivel de aceite permiten controlar no sólo si el motor necesita aceite, también si le sobra. Si el motor tiene mucho aceite, este puede llegar a entrar en los cilindros y, consecuentemente quemar más aceite del que precisa y alcanzar la cámara de combustión.

El excedente de aceite provoca que el lubricante del motor reciba más aire del que debe, lo que genera espumas en su composición que lo deterioran y que además no permiten que la mecánica se engrase como debe, lo que ocasiona indebidos sobrecalentamientos.

Eliminar los excesos de aceite es una operación sencilla y económica, apenas 40 euros. Si no lo hacemos y dejamos que el motor funcione reiteradamente con exceso de lubricante, la broma puede salir cara, superando incluso los 1.500 euros.

Falta de líquido refrigerante

Nada peor para un motor que un exceso de temperatura. El anticongelante lo protege de las bajas temperaturas exteriores y de formaciones calcáreas en los circuitos de refrigeración. Según el coche, el coste de la operación de mantenimiento puede llegar hasta los 70 euros. Debes revisar asiduamente los niveles del depósito, porque de no hacerlo es cuando llegan las sorpresas que luego te dejan tirado en la carretera. Si te quedas sin refrigerante el motor se sobrecalienta y esto provoca graves averías en la mecánica, entre ellas la más común la rotura de la culata, cuyo coste de reparación puede alcanzar los 3.000 euros

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Diez claves para ahorrar combustible

Ahorrar energía siempre es bueno, especialmente para el bolsillo. Y como las vacaciones y el mayor número de desplazamientos en verano incrementan el consumo de combustible, lo normal es que los precios del mismo se disparen considerablemente en este período del año.

Según los cálculos y estudios realizados por los ingenieros de Nissan durante el desarrollo de sus vehículos, la forma en la cual conducimos nuestro coche incide directamente en el consumo de combustible del mismo y varía los consumos en hasta un 15 por ciento, lo que significará igualmente una variación del 15 por ciento en sus volúmenes de emisiones.

Para Nissan, “introducir nuevos hábitos en nuestra forma de conducir y saber adaptarnos a las novedades e innovaciones que se están introduciendo en los nuevos motores que llegan al mercado permitiría reducir el consumo de combustible, los volúmenes de contaminación ambiental, aumentar la seguridad en carretera, mejorar el confort de los ocupantes…”.

La práctica de una conducción eficiente puede proporcionar interesantes beneficios a quien la practica. Además de generar con ella una conducción más segura y tranquila, según indica la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles (ANFAC) permite conseguir ahorros de hasta 300 euros en la factura de combustible, ahorros que se pueden sumar a las importantes reducciones de consumo que proporcionan los nuevos modelos que salen al mercado respecto de los modelos viejos, que pueden llegar a ser del 30 por ciento. Diferencias de consumos que pueden suponer hasta 1000 euros al año en un vehículo nuevo respecto de uno antiguo.

Según la marca Nissan se pueden seguir los siguientes 10 consejos:

1 º Al arrancar y poner en marcha el motor, hazlo sin pisar el acelerador. Una vez arrancado el motor, si el de tu coche es turboalimentado, espera unos segundos antes de iniciar la marcha, si no, empieza a moverte inmediatamente después de arrancarlo, porque dejar el coche al ralentí dispara los consumos.

Recuerda circular el menor tiempo posible en primera. Utiliza esta relación únicamente para el inicio de la marcha y cambia a segunda a los dos segundos o a los 6 metros de recorrido.

3º A medida que aceleres y subas de revoluciones el motor vete subiendo de marcha de forma adecuada. Los cambios los puedes efectuar en función de la velocidad del coche o de las revoluciones. Si te fijas en estas últimas, recuerda que si quieres ahorrar combustible en los motores gasolina los cambios debes efectuarlos entre las 2.000 y las 2.500 rpm mientras que en los diesel es conveniente hacerlo entre las 1.500 y las 2. 000 rpm. Si eres de los que se fijan para ello en el velocímetro, deberás cambiar de 2ª a 3ª a partir de los 30 km/h, subir a 4ª cuando circules a unos 40 km/h, a 5ª a partir de los 50 km/h y a 6ª cuando circules por encima de los 60 km/h. Recuerda acelerar siempre que realices un cambio a una marcha superior.

Para ahorrar combustible lo mejor es circular el mayor tiempo posible utilizando las marchas más largas al menor régimen de revoluciones posible. En ciudad, siempre que sea posible, circula en 4ª o 5ª marchas respetando siempre los límites de velocidad (máximo 50 km/h).

Trata de mantener una velocidad constante, sin acelerones ni frenazos, buscando con ello lograr una circulación lo más fluida posible. Procura cambiar de marcha lo menos posible y evitar cambios innecesarios.

Para una conducción eficiente, la palabra mágica es la anticipación. No esperes hasta el último momento para frenar. Si quieres ahorrar combustible anticipa tus momentos de frenada levantando el pie del acelerador y dejando rodar el coche con la marcha seleccionada, luego frena suavemente y retrasa las reducciones de marcha cuanto puedas, especialmente en las bajadas. Con ello no sólo ahorrarás combustible, también en mantenimiento, pues alargarás la vida de las pastillas de freno y de otros importantes componentes del coche.

Siempre que la velocidad y el espacio disponible por delante del vehículo te lo permitan, detén el coche sin reducir previamente de marcha, déjalo rodar suavemente y que el propio rozamiento de las ruedas con el asfalto y la acción de freno que ejerce la mecánica lo vayan deteniendo suavemente.

8º Si vas a detenerte o a estar parado más de un minuto, no dejes el motor al ralentí, apagar el motor te permitirá un importante ahorro de combustible y de emisiones.

Recuerda mantener siempre una adecuda distancia de seguridad con respecto al vehículo precedente, de esa manera dispondrás de un mayor campo de visión que te permitirá anticipar tus reacciones al conocer que pasa 2 o 3 vehículos por delante. Anticipar es vital para tu seguridad, pero también para ahorrar combustible, pues al detectar obstáculos o situaciones imprevistas antes de tiempo podrás reaccionar y evitar muchas de ellas simplemente levantando el pie del acelerador y adecuar así tu velocidad a sucesivas maniobras.

10º La conducción eficiente incrementa también tu seguridad. Es algo que notarás con la práctica. Además te permitirá una conducción mucho menos estresante. Pero eso no significa que te puedas descuidar o despreocupar. Llevas un volante entre las manos y, obviamente, la conducción eficiente a veces también exige acciones específicas que requieren de toda tu atención y destreza para que la seguridad no se vea afectada. Recuerda en todo caso que de surgir conflicto entre mantener una conducción segura y lograr eficiencia, lo primero que siempre ha de prevalecer es la seguridad.

Fuente: Nissan

Vía: Newspress

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Los mejores consejos para limpiar tu parabrisas

Cuando acabamos un viaje, especialmente en verano, o cuando lo hemos dejado varios días nuestro parabrisas siempre pide un lavado a gritos. Hacerlo es fácil, pero puede no resultar tan sencillo como parece puesto que dada la sequedad del ambiente, retirar los restos de tanto mosquito masacrado contra el cristal o retirar el polvo acumulado sobre su superficie puede costarnos bastante más de lo previsto.

Además, no siempre que aplicamos agua y frotamos los restos se retiran, sino que lo único que hacemos es contribuir a esparcirlos por una superficie aún mayor que la que ocupaban anteriormente y dificultar aún más la visión. Esto es lo que suele suceder cuando accionamos los limpiaparabrisas y pretendemos quitarlos únicamente con ellos y con el líquido limpiacristales del coche. Craso error.

Error porque, si lo hacemos con el coche en movimiento, podemos reducir con ello nuestra visibilidad a través del cristal de forma drástica e incrementar así los riesgos de sufrir un accidente. El 90 por ciento de la información que recibimos al volante de nuestro coche nos llega a través de la vista y esta funciona básicamente con lo que percibe a través del parabrisas y del resto de superficies acristaladas del coche, de ahí que insistamos en que las lleves lo más limpias y cristalinas posible.

Además, con la incorporación de los sistemas ADAS en los parabrisas, estos se han convertido en un importante elemento de seguridad que también debes cuidar. Sus sensores captan información a través del parabrisas para el funcionamiento de muchas funciones y sistemas del coche (en especial para aquellos que nos acercan a la conducción autónoma cada vez más) y de igual modo que tu visión del entorno se reduce en esos momentos, su captación de datos también podría verse afectada, con todo lo que ello puede significar y llegar a producir. Así pues, llevar los cristales limpios y bien lavados es cada vez más necesario.

Lo mejor es optar entonces en primer lugar por tácticas preventivas. Los establecimientos especialistas en reparaciones y mantenimiento de los cristales de un coche (Carglass,…) ofrecen a bajo coste tratamientos preventivos que igual que consiguen que el agua de lluvia  o los copos de nieve deslicen mejor al caer sobre las superficies acristaladas, evitan que los restos de los insectos o el polvo que impacta contra ellas se pegue a las mismas. Con ello, lo que conseguiremos es que las labores de limpieza sean mucho más rápidas y sencillas.

Si optamos por el método más tradicional, agua y jabón, lo mejor para quitar los mosquitos es recurrir a algún producto desengrasante de limpieza de los que habitualmente tenemos en casa y, convenientemente mezclado con agua, distribuirlo por la superficie a limpiar. Es importante dejar actuar al producto, así que no procedas a frotar de inmediato sino que deja un espacio de tiempo suficiente antes de utilizar el paño.

Tanto para distribuir el líquido de limpieza que vayas a utilizar como para frotar sobre el cristal debes utilizar elementos adecuados que no rayen ni deterioren la superficie del cristal. Si utilizas trapos muy rígidos o cepillos con las cerdas muy duras, al contactar con los elementos depositados sobre la superficie del cristal y moverlos con fuerza desplaremos las partículas más duras y rayaremos el cristal. Cuando esto se produce, debilitamos nuestro parabrisas y lo hacemos más vulnerable a los impactos y a los fuertes cambios de temperatura que se producen en distintas estaciones del año.

Si hiciste lo que te hemos comentado, te será mucho más sencillo retirar los restos de los mosquitos del parabrisas. Si además estás en un sitio en el que puedas utilizar agua caliente (nunca hirviendo, pues eso puede dañar o incluso provocar el estallido del cristal), aún será más fácil. Utiliza siempre un paño blando o un cepillo de cerdas suaves y sin excederte en la presión que aplicas sobre el cristal muévelos siempre sobre la superficie con movimientos giratorios. Si aún así los restos de insectos o de polvo acumulados no se van, mezclar agua con bicarbonato de sodio en un paño de microfibra para limpiar también produce buenos resultados.

Si lo que se ha acumulado sobre el cristal es la arenilla de la playa que levanta el aire, el mejor sistema que puedes emplear es mismo que la llevó hasta ahí: soplar aire. Pero claro, ni todos tenemos capacidad pulmonar suficiente para ello ni un compresor a mano. Si frotas directamente rayaras el cristal con las consecuencias ya comentadas. Lo mejor que puedes hacer entonces es primero echar agua sin demasiada presión desde la parte superior del parabrisas para retirar la mayor cantidad de arenilla del mismo para después limpiarlo normalmente.  En estos casos llevar una garrafa de agua en el maletero es una solución que, especialmente en verano, no está de más adoptar.

Llevar tus cristales en buen estado y correctamente limpios también te puede evitar disgustos. Aparte de los derivados de una mala visión del entorno, debes recordar que precisamente este verano es la primera vez que la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha incluido en sus campañas de inspección la revisión del parabrisas como uno de los elementos a observar. Todo un síntoma de la creciente importancia que ese cada vez menos simple trozo de cristal tiene para tu seguridad, la de quienes te acompañan en tu viaje y la del resto de usuarios de la vía.

Fuente – Carglass

Vía – Newspress

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