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Consejos para conducir con lluvia

Con la llegada de la época fría llegan las lluvias y el riesgo de accidente se multiplica. Por ello resulta fundamental saber cómo actuar a la hora de emprender un viaje en carretera. En cuanto veas las primeras gotas de lluvia, momento en el que la calzada se vuelve más resbaladiza, debemos adoptar la predisposición de realizar una conducción más segura. Es tan importante estar pendientes de nuestra conducción como del tráfico. Cualquier despiste puede ser fatal.

Luces del coche

Antes de nada conviene que revises las luces de tu coche, ya que mejora la visibilidad y ayudan a reducir el riesgo de accidentes. La baja iluminación y las condiciones climatológicas adversas influyen en la accidentalidad en carretera y en zona urbana. Y es que, aunque no sea de noche, es fundamental ser vistos con antelación por el resto de conductores.

Más si cabe en los días de lluvia, donde se produce un reflejo del haz de luces sobre la carretera. Esto facilita aún más la visión del resto de vehículos. Lo ideal es llevar las luces cortas, no las de posición, que resultan inservibles en estos momentos.

autopista lluvia

Cuando las condiciones visuales empeoran a causa de una lluvia intensa y de la aparición de niebla, entonces, se han de encender las luces antiniebla, tanto delanteras como traseras. No está de más, llegados a estas fechas, comprobar todos los faros, así como la intensidad de las lámparas. Además de controlar que funcionan correctamente, vigila la altura de los faros para no cegar al resto de usuarios.

Limpiaparabrisas

Algo que también conviene revisar con mal tiempo es el buen estado de los limpiaparabrisas. Procura mantenerlo limpio, revisando el nivel del líquido (no está de más que incluyas algún tipo de anticongelante si sueles rellenarlo con agua.

De hecho, el liquido del limpiaparabrisas suele llevar anticongelante (algún tipo de alcohol o similar, pues las botellas indican a menudo que es inflamable). No es habitual que ese agua se congele (los conductos pasan cerca del motor, que desprende calor), pero el frío a veces juega malas pasadas. Es clave, ya que así podrás limpiar el barro y la suciedad que suelta en resto de vehículos con la calzada mojada con mayor facilidad.

Sistema de ventilación

También es importante reducir el vaho interior que se forma con el frío y la humedad. Para ello, nada mejor que utilizar el aire acondicionado, dirigiendo la ventilación hacia el parabrisas, conectando los sistemas antivaho o abriendo un poco la ventanilla (con el fin de igualar la temperatura interior y exterior). Importante: si te encuentras parado en un atasco o dentro de un túnel lo mejor para no inhalar los gases tóxicos es que subas las ventanillas y pongas el aire en modo recirculación.

Neumáticos

Es fundamental circular con unos neumáticos en perfecto estado, con una presión correcta y una profundidad del dibujo por encima de 1,6 mm.

Marcas de carretera

El agarre de la pintura de los límites del carril y de otras marcas de carretera es menos que el del asfalto y resbala. También se ha de prestar especial atención a los pasos de cebra, ya que se puede llegar a perder el control del vehículo. Frena antes de situarte encima de ellos. Otro truco para evitar accidentes es seguir las huellas del vehículo de delante: te ayudará a fijar los neumáticos al pavimento.

Una vez que tienes el coche a punto, es importante que con las primeras gotas también debemos estar alerta con el firme de la carretera. El motivo principal es que el asfalto mojado no es adherente al neumático tal y como nos gustaría y se pueden vivir episodios de aquaplanning. Es decir, una capa de agua entre el neumático y el firme puede hacer que perdamos el control absoluto de nuestro coche. Cuidado con los charcos.

Por ese motivo, la velocidad debe ser reducida un 10% más de lo habitual o unos diez kilómetros menos de lo estipulado por las señales de la autovía o de la autopista. Es importante señalar que cuanta más velocidad, más lluvia incidirá sobre el parabrisas. Por lo que nuestra visibilidad se verá reducida.

lluvia coches

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la distancia de seguridad. Debemos mantener una distancia de seguridad mayor de la habitual. Más o menos el doble de lo normal. El coche con lluvia no frena totalmente en unos cinco metros. No arriesgues cuando no es necesario. Presta especial atención a peatones, ciclistas o motoristas, ya que la lluvia reduce la visibilidad, aumenta la distancia de detección y provoca reacciones imprevisibles en el vehículo (pérdida de adherencia, riesgo de perder el control…).

Incluso si llevamos ABS debemos mantener mucha más precaución. Aparte de que frenan peor, es que nuestras ruedas pueden quedarse completamente bloqueadas. Y aunque tengamos ESP, milagros no puede hacer. Finalmente, la necesidad imperiosa de adelantar a toda costa, deberemos reservarla para otros momentos. Con lluvia, debemos realizar los adelantamientos cuando estemos completamente seguros, antes imposible. Podemos provocar un siniestro considerable, así que conviene que adelantes correctamente.

Por último, no debes arriesgar tu seguridad cruzando badenes inundados o zonas anegadas, ya que desconoces la profundidad o posibles socavones ocultos por el agua. Así, corres el riesgo de dejar nuestro vehículo atrapado en la balsa de agua… y el coche inundado. Ya no solamente por los daños materiales sino que, cuando un vehículo se ve anegado, pierde toda la tracción, y puede ser desplazado sin control alguno por parte del cocnductor.

En resumen, cuando la lluvia entorpezca nuestro recorrido en carretera, es importante tener en cuenta:

1. Encender las luces de cruce, y las antiniebla en caso necesario.

2. Circular más despacio de lo habitual.

3. Doblar la distancia de seguridad.

4. Disponer de neumáticos en buen estado.

5. Mantener la precaución hacia el resto de conductores.

Fuente: RACE

[NOTA:Artículo publicado originalmente el 15/10/2014, ampliado y actualizado]

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Negligencias del taller con mi coche: ¿Qué he de tener en cuenta?

Has ido al mecánico y has dejado tu preciado coche en el taller. Esperas pacientemente apretando la mano sobre el bolsillo. Próximamente, la cartera se va a sentir más ligera, y lo sabes. Pero bueno, son los trámites de tener un coche. Como el hecho de poseer una vivienda o tener un hijo, el coche es un pozo sin fondo que rara vez te dará dinero en vez de quitártelo.

Vuelves a casa, triste –o enfadado– por no disponer de tu vehículo particular. Hoy tendrás que hacer piernas o coger el transporte público. Con suerte, podrás ser un afortunado y, al llegar a tu domicilio, un segundo medio de transporte podrá hacerte el apaño mientras tanto. Pasa el tiempo. Horas, días, semanas, todo depende de la causa por la que tu coche esté moribundo entre cuatro paredes junto a otros de la misma calaña.

Te llaman del taller. Con cierto alivio y júbilo, acudes a recoger tu máquina para disfrutar de las bondades del transporte privado. Sacas la tarjeta bancaria –o el efectivo– y procedes a cumplir como buen ciudadano al pago de los servicios ofrecidos por el establecimiento. Subes al coche, giras la llave del contacto –o pulsas el botón de encendido– y ves en el cuadro de instrumentos más kilómetros de los que esperarías.

¿Cómo? Dejaste tu querido tesoro en manos de unos desconocidos y confiaste en ellos. ¿Por qué traicionarían tu confianza? Uno espera profesionalidad en estas situaciones, ¿no? Podemos presuponer entonces que el mecánico de turno encargado de mantener la salud e integridad de nuestro coche ha posado su trasero en el asiento del conductor más tiempo del recomendado. Tal vez, simplemente, condujo el vehículo con la finalidad de hacer las correspondientes comprobaciones para el aseguramiento del buen funcionamiento del mismo. O se ha ido a por un helado.

Pero el run run no está en el coche, sino en tu cabeza. “Son demasiados kilómetros de más solo por una merca comprobación”, piensas en silencio. “En ningún momento di mi consentimiento para que circulasen con él, y encima no me dieron ninguna hoja que indicase los kilómetros en el momento de dejar el coche. ¡Qué hijos de fruta!”. Y con cierta lógica. Porque lo cierto es que a nadie le hace especial gracia que abusen de nuestra confianza, y menos cuando se trata de algo tan importante y personal como es el coche.

¿Es ilegal que un mecánico conduzca mi coche?

Sin embargo, aunque no diste tu consentimiento explícito para conducir el susodicho automóvil mientras estaba siendo trabajado en las instalaciones del taller, no es un hecho necesariamente ilegal. Por lo general, tú, o el otro conductor codicioso de manejar los coches ajenos, debéis tener el seguro pertinente para cubrir cualquier daño que pueda ser causado mientras se hacen cargo de tu propiedad. Mínimo el seguro de responsabilidad civil obligatoria.

Algunos talleres tienen un seguro especial que les permite “mancillar” y acceder a la intimidad de nuestro vehículo personal. Por ejemplo, pueden conducirlo para propósitos de prueba de manejo que impliquen asegurarse de que los problemas se hayan solucionado por completo antes de que sea devuelto. También pueden tener una póliza que dé el visto bueno para que sujeto sea manejado siempre y cuando sea motivado por nuevas piezas o nuevos neumáticos.

En caso de duda, vale la pena preguntar, ya que es posible que no hayan hecho nada malo a efectos legales. Aunque eso no quita que el taller debería haberte notificado que han tenido que usar tu vehículo mientras estaba en el garaje. Porque, aunque no haya accedido ningún hecho negativo per se, nada en la vida tiene vuelta atrás. Por ejemplo, aumenta el kilometraje y, por ende, el desgaste general del vehículo. Ambos factores pueden tener un efecto en cadena si deseas vender el coche más adelante.

Ausencia de permiso y delitos de circulación

Si no diste tu permiso para conducir el coche y el seguro correspondiente no está en su lugar, existe la posibilidad de denunciarlo como “robo”. La posición legal sobre esto considera que la falta de permiso es similar a robar el vehículo. Si le ocurre algo como resultado de un accidente, no tendrías por qué hacerte cargo de los gastos de reparación. En caso de presentar una demanda contra el mecánico es importante tener en cuenta lo siguiente:

Puedes ejercitar el derecho de repetición que otorga el artículo 10 b) del Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 Octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, así como el artículo 43 de la Ley 50/1980, de 8 Octubre, de Contrato de Seguro. En virtud de este derecho, el asegurador podrá repetir contra los terceros causantes del daño –y la aseguradora de estos, si tuvieran– y hacerles cargo de la responsabilidad de los daños causados, con la correspondiente devolución de la indemnización satisfecha

Si se comete un delito de circulación vial como es el exceso de velocidad mientras otra persona está conduciendo tu coche, es el propietario del automóvil el responsable de pagar la multa y de comerse una retirada de puntos en la licencia de conducir. Esto puede parecer muy injusto si no eres quien conducía en ese momento, pero es muy difícil –o incluso imposible– demostrar que no eras el conductor.

Resguardo de depósito

Parece una tontería, pero este documento puede salvar tu bienestar mental y el de tu coche para evitar todo lo contado. Un sencillo papel que el taller te entrega como propietario del vehículo que dejas en sus manos, independientemente de sea una mera elaboración de presupuesto o para llevar a cabo una reparación. Al igual que lo recibes al dejar el coche en el taller, es igualmente importante presentarlo a la hora de recogerlo.

El resguardo del depósito consta de:

  • El número del taller en el Registro Integrado Industrial de cada comunidad autónoma, así como su identificación fiscal y la dirección de su localización.
  • Nombre, domicilio y DNI del propietario del vehículo.
  • Identificación del vehículo. Es decir, marca, modelo, matrícula y número de kilómetros registrados en el odómetro.
  • Descripción de la reparación y/o servicio que va prestar el taller, así como los costes que serán acarreados.
  • Fecha prevista de la devolución del vehículo. En caso de demorarse el plazo por circunstancias imprevistas y ajenas al taller, y el tiempo de reparación sea igual o superior a la semana, el establecimiento deberá comunicarlo con 48 horas de antelación.
  • Fecha y firma del taller.
  • Posibles gastos adicionales, si procede.

Antes de efectuar una reparación, conviene pedir un presupuesto por escrito en el que figure de forma detallada el coste de las piezas, la mano de obra y demás asuntos relacionados con la reparación del coche. Así, en caso de detectar otras averías o piezas rotas, el taller no podrá cambiarlas sin consentimiento. Por Ley, el plazo es de 48 horas para comunicarlo. Si el taller establece un presupuesto y lo rechazas, la Ley contempla la posibilidad de pagar el tiempo que hayan invertido los mecánicos en detectar la avería.

Como muchos documentos, el resguardo de depósito puede tener letra pequeña al final. En ocasiones, existe una cláusula donde se indica que el cliente renuncia al presupuesto decretado. Firmar esa condición no es aconsejable, pues las consecuencias pueden motivar una ingrata sorpresa en la factura final. De esta forma, el taller podrá sustituir piezas sin tu permiso, y será legal. Ahí sí que te acordarás del mecánico y de su familia, tanto de la viva como de la difunta, aunque no los hayas conocido.

Piezas nuevas, piezas usadas y garantía

Por norma general, el taller siempre deberá utilizar piezas nuevas con su respectiva referencia de la marca. Pero imaginemos que tu coche ya está entrado en años, y es muy difícil encontrar repuestos nuevos o es una pieza demasiado cara. En ese caso, tú, como propietario del vehículo, tendrás que reflejar por escrito que autorizas al taller a usar piezas ya usadas o reparar la ya instalada. Elementos de la dirección, del sistema de frenos o de la suspensión quedan exentos de esta posibilidad por motivos de seguridad.

La garantía de las reparaciones o instalaciones efectuadas sobre el coche son de, mínimo, tres meses o 2.000 kilómetros (15 días o 2.000 km en vehículos industriales). En la factura escrita (obligatoria de emisión) deberá constar explícitamente dicha duración de la garantía y la siguiente leyenda: “La garantía se entiende total, incluyendo mano de obra, piezas sustituidas, servicio de grúa, desplazamiento de operarios e impuestos y su cumplimiento se realizará sin que quepa postergación”.

Aunque siempre existe un matiz. Aquellos componentes que tengan que ser reparados o sustituidos y no sean elementos sometidos a desgaste, tienen dos años de garantía desde que se entrega el vehículo ya reparado. Si es un defecto de fabricación y el coche aún permanece en garantía, sigue siendo recomendable pedir la factura completa. Si el problema persiste, ya tendrás algo para reclamar y no perder en el intento. Y si estás muy descontento con el taller por el motivo que sea, siempre estarás en tu derecho a rellenar una hoja de reclamaciones.

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Correa de distribución: qué es y cuándo hay que cambiarla

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¿Intenta tu coche decirte algo? Descubre qué significan sus avisos

Si hay un propósito que deberíamos marcarnos cada año es el de cuidar más el coche. Esto va más allá de ser un apasionado o no del motor, ya que los cuidados supondrán, indudablemente, un ahorro. Se trata de detectar los problemas antes de que aparezcan y se conviertan en averías graves que supongan un buen desembolso de dinero.

No está de más revisar cada cierto tiempo algunos de los elementos del coche. En nuestra guía de mantenimiento de coche ya te explicábamos las diez claves para tener el coche a punto. En este sentido es tan importante el mantenimiento preventivo (antes de que muestre síntomas) como el mantenimiento correctivo (cuando algo comienza a fallar en el coche). Es peor aún, si cabe, no hacer caso de las señales que nos envía nuestro coche. Se trata de una máquina y no habla, pero sí podemos detectar fallos con nuestros cinco sentidos.

No hace demasiado realizábamos también un exhaustivo repaso a los averías más comunes en los coches. Y créenos cuando te decimos que muchas de ellas pueden solucionarse a tiempo, si sabemos detectarlas.

El coche se ilumina: indicadores de advertencia

Comencemos por lo más obvio. Los coches se comunican con sus conductores por medio del cuadro de instrumentos. Todo propietario de un vehículo debería saber entender ese lenguaje… que se explica claramente en el manual de instrucciones del vehículo.

Si una luz aparece y no te acuerdas, échale un ojo de nuevo, al menos para saber qué significa. No importa que el coche siga funcionando, aparentemente, con normalidad. Más vale acudir al taller cuando aparece una señal luminosa en el panel, pues nos indica que algo ha comenzado a fallar. Y ojo, que, al igual que el semáforo de nuestro logo, tras una luz naranja o amarilla de advertencia suele aparecer una roja… y en ocasiones eso supone que una grúa tenga que llevar el coche al taller.

testigos cuadro de mandos

Cada coche es un mundo (de ahí que recomendemos leer siempre el manual de instrucciones), pero lostestigos de alarma, representados en el cuadro en color rojo son bastante generícos. Cuando uno de ellos se enciende, normalmente se aconseja detener inmediatamente la marcha o, si no nos hemos arrancado, no comenzarla. Presta especial atención a estos:

  • Testigo de fallo de batería: la batería o el sistema eléctrico presenta un fallo.
  • Testigo de fallo de la dirección asistida: la dirección no presenta asistencia, necesario acudir al taller.
  • Presión o nivel de aceite: el nivel de aceite es bajo o la presión de aceite no es la suficiente. Revisar el nivel ya que podemos romper el motor.

Los testigos de aviso (en color amarillo) muestran normalmente fallos en el vehículo que permitirán mantener la marcha, para acercarnos hasta el taller con alguna de las funciones limitadas. Conduce con precaución si aparecen estos símbolos

  • Testigo de control de tracción/estabilidad: si está encendido, el control de tracción/estabilidad esta desconectado pero si parpadea, es que está funcionando ya que detecta una pérdida de tracción.
  • Testigo precalentamiento diésel: encendido indica que está funcionando el sistema de precalentamiento del combustible diésel. Hay que esperar a que se apague para poner en marcha el motor. Si parpadea, fallo en el sistema de inyección o encendido.
  • Testigo de pastillas de freno desgastadas.
  • Testigo de fallo del ABS: Acude al taller con premura.
  • Testigo de dirección asistida: la asistencia está limitada. Tu mecánico te indicará como
  • Testigo de alumbrado: una de las lámparas exteriores se ha fundido.
  • Fallo de motor: necesario ir al taller.
  • Aceite o presión de aceite bajo: Es necesario comprobar el nivel de eceite.
  • Testigo líquido limpiaparabrisas: es necesario rellenarlo.
  • Testigo de presión de inflado de ruedas: Ya es obligatorio en los coches nuevos. Si se enciende, una de las ruedas presenta una presión insuficiente o bien existe un fallo en el sistema.

El coche cojea: neumáticos

neumaticos equilibradoPues sí, las ruedas hablan… con un lenguaje un tanto especial. Echa un ojo a los neumáticos. Verás que se desgastan de forma irregular (auque no le pase nada al coche). Suele gastarse más el neumático delantero izquierdo y los neumáticos del eje motriz se suelen desgastar antes que los neumáticos del eje libre. Es por eso que se recomienda siempre rotar los neumáticos (de un eje a otro y de derecha a izquierda, siempre que no lo desaconseje el fabricante y que el tamaño de las gomas lo permita), cada 15.000 km.

No obstante, conviene que mires los neumaticos para ver si se produce otro tipo de desgaste, que indica problema a la vista:

Desgaste en un lado

Si un neumático se gasta por el interior o el exterior de la banda de rodadura significa que la dirección está desalineada. Toca pasar por el taller y alinearla. Ahorrarás en neumáticos, que no son precisamente baratos.

Desgaste mayor por el exterior

Cuando las ruedas se gasta más, en un plano inclinado suave de la banda de rodadura, sin que esté la dirección desalineada, lo que ocurre es que se suele pasar a velocidad altas por las curvas. El coche apoya más hacia fuera en la curva… así que hay que procurar tomar las rotondas y curvas más despacio.

Desgaste en diagonal a 45 grados)

Aparece (no es muy habitual) en las ruedas izquierdas, sobre todo en coches de tracción delantera. Suele ocurrir cuando se pasa a menudo por carreteras con demasiada pendiente para evacuar el agua (el coche no pisa en horizontal). Toca visitar el taller, pero si lo detectas a tiempo, una rotación de gomas será suficiente.

Desgaste en bandas transversales de la banda de rodadura

Lo más habitiual es que la rueda está mal equilibrada. En un taller la volverán a equilibrar de nuevo.

Desgaste irregular

Si aparecen manchas en la banda de rodadura, sin orden aparente, suele indicar amortiguadores en muy mal estado. Puedes detectar problemas en los amortiguadores, que también hablan de otras formas.

Desgaste plano y localizado

La expresión “hacer un plano”, se genera cuando se da un frenazo muy brusco, en el que se bloquean las ruedas y deslizan sobre el asfalto. Si no es muy grave no tiene porqué hacerse nada, pero podría notarse cierta vibración en la dirección… ante lo que deberás cambiar el neumático por uno nuevo. Otro motivo puede ser que haya algún problema en los frenos. No está de más pasar por el taller para descartarlo.

Desgaste en dientes de sierra

Es muy habitual y no supone un gran problema. Se generan sobre todo al hacer viajes largos por vías rápidas, con pocas curvas y a velocidad constante. Si el escalonado es muy grande (algo muy extraño), debería investigar un mecánico qué sucede.

Un desgaste irregular también puede ser debido a una presión inadecuada del neumático, Sin una presión adecuada los neumáticos, uno de los componentes del triángulo de seguridad, pierde toda su eficacia. Se recomienda revisar la presión una vez al mes (sobre todo cuando cambian las temperaturas). Si entre revisiones observas que existe una pérdida constante de presión, es posible que haya algún objeto clavado en la banda de rodadura o que pierda presión por la válvula. Ya de paso, comprueba también el desgaste de neumáticos. Además de por seguridad, te pueden multar por circular con nuemáticos con menos de 1,6 mm de dibujo. Existen testigos a lo largo de toda la banda de rodadura que indican el límite de desgaste.

El coche se tuerce: amortiguadores

amortiguador ruedaYa habíamos hablado de detectar problemas de los amortiguadores, pero son un elemento de seguridad tan importante que te contamos las tres formas principales en que nos hablan para indicarnos que algo falla en este elemento, uno de los vértices del triángulo de seguridad del coche:

  • Si percibes que se producen oscilaciones al conducir, o si observas manchas de aceite al mirar detrás de las ruedas.
  • Si, al frenar en seco, el vehículo se hunde más hacia la parte frontal, se desvía hacia los lados o es difícil de dominar.
  • Si al conducir el volante vibra, aunque el pavimento esté en buen estado… acude a tu taller y ahorrate un susto.
  • Si oyes un martilleo inconstante, suele significar que hay algún problema con la suspensión o un rodamiento.

El coche chilla: correas y frenos

correas cocheSi tu vehículo no está en buenas condiciones, probablemente suene de un modo diferente. Es su forma de quejarse. Cuando el sonido es agudo (a veces llega a ser insoportable), suele provenir de fallos en las correas. Son una serie de traillas de caucho negro, que se encargan de que funcione la mayoría de los elementos del vehículo que no son eléctricos (la bomba de la dirección o el alternador).

La rotura de estas correas de servicio no suele suponer un gran problema… a no ser que hablemos de la correa de distribución (algunos vehículos cuentan con distribución por cadena, prácticamente irrompible). Esta última debe ser revisada cuando lleves el coche al taller, así como sustituirla cuando recomiendde el fabricante. El resto, puedes echar un vistazo en busca de grietas y, si no ves nada y el sonido persiste, trata de fïjarte si suena cuando se activa el aire acondicionado, al girar la dirección, o cuando arranca el ventilador del radiador.

frenos_consejosLos chirríos suelen provenir de los frenos. Sobre todo del conjunto del freno de disco y por eso lo oyes al frenar. Se soluciona limpiando los frenos y recargando el líquido de frenos. Son operaciones de mantenimiento sencillas… no aptas para principiantes. Esos “chillidos” tan molestos vienen de las ranuras en las caras del rotor de los frenos de disco. Un rotor deformado puede ser el problema que buscas. Si es así, tendrás que cambiarlo.

Con los frenos hay un problema grave. Aunque resultan claves en la conducción, más del 86% de los conductores no sabe detectar si tienen problemas con ellos. Te puede interesar este artículo con diez consejos para mantener los frenos en buen estado.

El coche gotea: aceites y líquidos

cambio aceite cocheDicen que cuando un niño se orina en la cama a ciertas edades es síntoma de un problema. Los coches no orinan, pero a veces dejan rastros de líquidos que indican que requieren de nuestra atención. Una mancha pequeña y puntual puede no ser necesariamente importante (si bien es indicio de fuga). Cuando el problema persiste, es cuando hay que empezar a preocuparse.

Cuando las manchas son negruzcas, posiblemente sea una junta en mal estado y la mancha será bastante grande. Hace apenas un mes te contábamos todos los mitos sobre lubricantes del coche, así como las claves para cambiar el aceite al coche tú mismo con todas las garantías. Uno de los mejores hábitos para la salud del coche comprobar a menudo el nivel de aceite del cárter. Si es bajo, además de rellenar con un aceite de similares características (ver los mejores aceites para el motor de tu coche), habrá que comprobar qué ocurre. También puede ocurrir que queme aceite… y claro, entonces aparecerá un humo azul. En este artículo te enseñamos a detectar problemas en función del color del humo del escape.

Si la mancha es de color azul claro, verde/amarillo o naranja, se trata del anticongelante. Puede que el motor de tu coche haya sufrido un sobrecalenetamiento o que existe una fuga (en el radiador o en la bomba de agua). Comprobar el nivel es muy sencillo (si está bajo, se encenderá un testigo) Basta con mirar, en frío, que el nivel de líquido refrigerante (un depósito blanco translúcido, visible) se encuentre entre las marcas señaladas.

Cuando la salpicadura es de líquido aceitoso rojizo, la fuga pertenece al sistema de dirección asistida o la transmisión. Cuenta con una varilla para medir su nivel, similar al del aceite. Se trata de un  líquido de color rojizo translucido. Si al verificar el nivel tiende a negro e incluso notamos cierto olor a quemado, es síntoma de que los discos de embrague patinan, generando una fricción excesiva que llega a quemar el aceite. Puede ser más claro de lo normal. Eso significa, habitualmente, que se mezcla con líquido refrigerante, que puede dañar las juntas de goma. Toca localizar la fuga.

Si el charco es de agua, tranquilo. Suele ser el agua producida por la condensación del aire acondicionado, o procedente de desagüe.

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