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Cambiar neumáticos: ¿cuándo toca hacerlo? ¿qué ofertas merecen la pena?

Los neumáticos son un elemento de vital importancia en el automóvil. Se trata de la única parte que está en contacto directo con el asfalto y por lo tanto su estado afecta directamente al comportamiento del coche.

Un neumático en mal estado compromete la seguridad, por eso hemos insistido en otras ocasiones sobre la trascendencia de llevar una presión correcta o de rotarlos correctamente. Sabiendo de esta importancia… ¿cuándo sería necesario un cambio?

¿Cuándo cambiar los neumáticos?

Hay muchos mitos sobre el periodo recomendable para cambiar neumáticos. Por norma general se suele hablar de un máximo de 5 años o 40.000 kilómetros (lo que antes se cumpla). Pero lo cierto es que no se trata de una ciencia exacta, pues dependerá de factores como la forma en la que conduce el conductor, el estado de las vías que frecuenta o la calidad de la que sean. También se recomienda su rotación para que el desgaste vaya siendo gradual y equilibrado entre los cuatro neumáticos.

 

Esto nos deja con que no hay que hacer caso a normas escritas sobre la sustitución de neumáticos. Lo más recomendable es que cada usuario esté pendiente de su estado, haciendo comprobaciones periódicas (una mes al menos como mínimo). Al igual que hay que revisar la presión de forma regular, también se puede aprovechar esa ocasión para hacer un examen algo más exhaustivo sobre su estado. Hay veces que con un simple vistazo se pueden evitar males mayores.

¿Cómo detectar el desgaste en un neumático?

Lo primero que hay que medir es la profundidad de la banda de rodadura del neumático. Es algo regulado por ley y quien no cumpla con las medidas especificadas podrá ser sancionado con una multa.

El mínimo de profundidad para los neumáticos de turismos es de 1,6 milímetros, aunque se recomienda hacer el cambio antes de llegar al límite (con 2 milímetros ya se considera que hay peligro). Hay herramientas para medirlo con precisión, pero también se puede comprobar “a ojo” con una moneda de 1 euro, viendo si sobrepasa el marco dorado de la moneda.

Con un poco de observación también se puede detectar fallos en los flancos de los neumáticos (como los típicos bollos tras un bordillazo). Hay otros síntomas de que es necesario cambiar los neumáticos que es más difícil ver a simple vista, pero que se notarán durante la conducción. Si hay vibraciones en el volante u otro tipo de traqueteo es posible que se deba a los neumáticos. En ese caso podría haber un desgaste desigual causada por una mala alineación y sería recomendable el cambio.

Consideraciones para cambiar los neumáticos

Cuando ya tenemos claro que es hora de cambiar neumáticos comienzan otro tipo de dudas. Hay muchos fabricantes y un amplio abanico de precios. En este apartado siempre es recomendable no escatimar mucho en gastos, pues la seguridad es lo primero. Nada de neumáticos de segunda mano y mejor evitar las marcas de calidad dudosa.

Otro factor a tener en cuenta es el lugar donde realizar la sustitución de neumáticos. Siempre es recomendable hacerlo en un centro técnico especializado para asegurarnos de que no hay fallos. Un buen ejemplo es el servicio de postventa de Santogal. En este centro, además, están realizando en estos  ahora está haciendo una interesante oferta en el cambio de neumáticos. Hasta el 30 de noviembre se ofrece un 2×1 para neumáticos que tengan en stock y se incluye el paralelo.

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Descarbonización del motor: qué es y cómo influye en nuestro coche

El mantenimiento del coche es esencial si queremos que nos dure. Cierto es que a nadie le gusta dejar el coche en el taller y, menos aún, gastar el dinero. Pero como hemos dicho muchas veces, más vale prevenir que curar porque. La descarbonización del motor es una de las cosas que hay que tener en cuenta si no queremos acortar la vida útil de nuestro vehículo.

La correa de distribución, el motor de arranque, el filtro de aceite, el alternador… Hay decenas de elementos de nuestro coche que están sometidos a mucho trabajo continuo y, por ende, se desgastan. El motor genera movimiento gracias a la combustión que se genera en su interior, resultado de la mezcla estequiométrica de aire y gasolina. Pero como no es un proceso “limpio”, se acaban generando unos residuos que, poco a poco, se acumulan y acaban obstruyendo el sistema venoso de nuestro coche.

¿Qué es la carbonilla que se origina en el motor?

Esos residuos es lo que denominamos carbonilla, hollín o calamina. Podríamos decir que es el colesterol de los motores de combustión interna. De cada gota de combustible que el coche necesita para moverse, no se aprovecha todo. El resto se desperdicia generando energía térmica inservible, residuos sólidos (carbonilla) y gases nocivos como el monóxido de carbono (CO) y el dióxido de nitrógeno (NOx).

El azufre de los combustibles fósiles se junta con los residuos que generan las piezas metálicas y, en consecuencia, se adhiere a las superficies de estas. Obstruye todo aquello que vaya desde la cámara de combustión hasta el escape. Según el combustible, estos residuos sólidos se formarán con más o menos rapidez. Aunque también influye la calidad del refinado o los aditivos que se hayan echado sobre dicho oro líquido.

En el caso del diésel, al tener mayor concentración de azufre, la carbonilla aparece en un periodo más temprano. Seguro que muchas veces habrás oído (o vivido) los famosos problemas de la válvula EGR y filtros antipartículas en los vehículos movidos por gasóleo. O también habrás visto algunos coches que dejan una humareda negra tras su paso al acelerar, cual calamar a la huida. Si quieres que tu motor esté lo más limpio posible, lo mejor es que use gas, ya sea natural comprimido (GNC) o licuado de petróleo (GLP).

¿Cuáles son los síntomas de exceso de carbonilla en el motor?

La verdad es que no son tan sencillos de detectar. Pero sí que existen algunos síntomas que son fácilmente perceptibles, como por ejemplo:

  • El escape emite demasiado humo y es muy negro.
  • Le pedimos algo de alegría a nuestro motor, pero su respuesta está por debajo de lo esperado.
  • Echamos un vistazo a los consumos del coche y resulta que son más altos de lo normal.

Si se cumplen algunas de estas premisas o has hecho un pleno, es el momento ideal para hacer una descarbonización del motor. En caso contrario, atente a las consecuencias.

¿Cuáles son las consecuencias de la acumulación de carbonilla?

Averías costosas, rendimiento del motor a la baja e incluso problemas a la hora de pasar la ITV. ¿A qué no mola? La carbonilla no solo se acumula en las piezas que intervienen en el proceso de combustión y evacuación. También afecta a los sistemas externos a la cámara de combustión, como la admisión y el escape, donde se pueden acumular estos sucios residuos hasta en 1,5 centímetros. No es algo baladí.

Piénsalo. Si coges una manguera y disparas agua a presión, cuanto más grosor tenga el tubo, más agua será capaz de transportar. Si el grifo sigue expulsando agua con la misma intensidad, pero reducimos el diámetro de la manguera, le costará mucho más gestionar ese mismo volumen de agua. Es por ello por lo que los escapes “gordos” (no las salidas de escape) ayudan a incrementar la potencia del coche, porque son capaces de disipar más rápido los gases.

Si nuestro coche padece de colesterol, le costará más trabajar. El resultado es que perdemos potencia y par motor, además de que los consumos se verán afectados al alza. Le estaremos pidiendo más de lo que es capaz de dar, y eso nunca es bueno para la salud del vehículo. Y no basta solo con subir de vueltas el motor para que el calor desintegre esas partículas (que también ayuda), ya que aguantan temperaturas superiores a los 900 °C.

Debido a las cada vez más restrictivas normas de emisiones, los propulsores de combustión interna son cada vez más complejos y necesitan de más componentes para no ser tan contaminantes. Siempre se ha dicho que, cuanto más bajo de vueltas circules, mejores consumos harás. Es una verdad a medias. Si no se circula al régimen óptimo y se le da algo de vidilla al motor de nuestro coche, especialmente en los diésel, se acabará generando más y más carbonilla.

Y luego vienen las quejas en el taller. Pero no es tanto por culpa del coche, sino del conductor, que no sabe cómo ha de circular correctamente con su vehículo. La clave está en el régimen óptimo, no en el más bajo. El motor sufre si no se lleva adecuadamente, y eso a veces implica estirar las marchas un poquito más. ¿Es que nadie va a pensar en los motores?

¿Cómo se descarboniza un motor?

Primero: ¿Qué significa descarbonizar un motor? Es el proceso por el cual se eliminan las impurezas y acumulación de residuos sólidos en las zonas afectadas del grupo propulsor. Vamos, lo que viene a ser una limpieza. Porque la cruda realidad es que la carbonilla ya empieza a gestarse desde el primer momento que el motor es encendido. Por eso es recomendable hacer un mantenimiento periódico.

Para llevar a cabo este proceso, se suele emplear gas oxihidrógeno (HHO), el cual permite limpiar cualquier motor independientemente del combustible que utilice. El elevado poder calorífico de este gas hace que la temperatura de combustión suba rápidamente cuando se inyecta en el motor a través de la admisión. Una pirolisis controlada se encarga de eliminar toda la carbonilla del propulsor.

“Arderás en el infierno, maldita”. Es lo que le podríamos decir a la fuertemente incrustada suciedad en el momento de descarbonización. Luego, todo el calor generado por el gas y el vapor de agua que se forma de la reacción descarbonizarán el motor. Cámaras de combustión, bujías, calentadores, inyectores, colectores, turbo, válvula EGR, catalizador, etc. Todo quedará limpito en apenas una hora.

¿Cuándo es buen momento para descarbonizar el motor?

Como hemos leído unas líneas más atrás, desde el primer momento que el motor del coche es arrancado, se generan estos residuos tóxicos. Al principio, el coche puede con ellos. El calor que se genera en el interior de los componentes mecánicos afectados es suficiente para eliminar gran parte del hollín. Pero no siempre es así, llega un momento en el que ya no puede más.

¿Cuándo se da esta circunstancia? Entre los 15.000 y 20.000 kilómetros ya comienza a convertirse en un problema que aumentará su gravedad exponencialmente. Cuanto más rodaje se le haga al motor desde ese baremo kilométrico, más estaremos perjudicando a nuestro motor. Con el fin de no ir alargando la agonía, es recomendable adoptar la manía de llevar a cabo una descarbonización del motor como mantenimiento habitual.

¿Cuáles son las ventajas de descarbonizar el motor?

Depende mucho del mantenimiento general de nuestro coche pero, grosso modo, el motor volverá a funcionar como recién salido de fábrica, o lo más cerca posible de ello. Los problemas derivados de la acumulación de carbonilla se ven revertidos en cuanto se hace una descarbonización del motor. Entre las ventajas más apreciables podemos destacar:

  • Menor consumo. Si el motor trabaja mejor, necesitará menos recursos para entregar el mismo rendimiento.
  • Menor contaminación. La carbonilla es el resultado de todo lo nocivo que sucede en el proceso de combustión, así que el humo negro del escape desaparecerá y la atmósfera también te lo agradecerá.
  • Menos vibraciones. El coche respirará mejor al ralentí, sin obstrucciones molestas.
  • Recuperación de potencia y par motor. El bloque ya no está tan forzado y la compresión de los cilindros vuelve a ser óptima, dentro de lo que cabe. Siempre hay que tener en cuenta que las piezas se desgastan con el paso del tiempo y los kilómetros, por muy duras que sean.
  • Mayor suavidad de funcionamiento. “Irá como la seda”. Y en este caso, el mecánico no te debería de engañar.
  • Mejoría en el sonido del motor. Gran parte del sonido que percibimos del motor es por cómo se gestionan los gases de escape. Si circulan linealmente sin elementos parásitos entre medias, nuestros oídos –y los de aquellos que estén cerca– también lo agradecerán.
  • Un problema menos a la hora de pasar la ITV. Porque no hay sensación más desagradable que pasar la inspección técnica reglamentaria y ver cómo te echan el coche para atrás.

¿Cuánto cuesta descarbonizar un motor?

Como muchas cosas en esta vida, es variable. Depende de la situación geográfica, pues no todas las comunidades autónomas disponen de los mismos precios. También depende del establecimiento, pero, por norma general, las tarifas oscilan entre los 50 y los 100 euros. Normalmente, la descarbonización de motor para los vehículos diésel es más cara, ya que generan más residuos sólidos que sus equivalentes de gasolina.

¿Puedo descarbonizar yo mismo el motor de mi coche?

Simple y llanamente, no. Lo que sí que puedes hacer es retrasar la aparición de la carbonilla y alargar la vida útil de tu motor. Uno mismo es el principal colaborador del buen o mal funcionamiento del motor del coche. El coche nos lleva y nos trae y está disponible siempre que lo necesitamos (salvo que esté averiado), así que un poquito de ayuda por nuestra parte nunca viene mal.

Válido tanto para vehículos diésel y gasolina, existe un sencillo consejo. Coge el coche y sácalo a dar un paseo por carretera abierta, no por la urbe. Una vez el motor está ya caliente (recomendable esperar mínimo 30 minutos) y circulamos a velocidades legales por carretera, nos fijamos de que no vayamos a molestar a nadie. Tras realizar este chequeo, metemos tercera y subimos el motor de vueltas hasta acercarnos a la zona roja del cuentavueltas con un margen de 1.000 RPM.

Con tres minutitos así, debería de bastar. Aunque si queremos asegurar un poco más, podemos estirar hasta los seis o siete, pero no más. Es aconsejable realizar esta práctica de forma periódica, cada dos o cuatro semanas, dependiendo del uso del coche. Sin embargo, para no forzar en exceso la mecánica y provocar un fallo mecánico, lo puedes combinar con productos de limpieza de motores.

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Diez malos hábitos que arruinarán tu coche

Las cosas (y las parejas) te durarán más si las cuidas y las tratas bien. Y los coches no son la excepción que confirma la regla, ni mucho menos. Puede que tener el coche descuidado, o no prestar atención a cómo funcionan determinados componentes pueda parecer un asunto trivial, pero en absoluto lo es. Algo que parece inofensivo puede convertirse, con el paso del tiempo, en un verdadero problema.

No nos refererimos solamente a que estas conductas que te vamos a desglosar a continuación supongan un gasto del coche y que pierdas dinero, que también. Muchos de estos hábitos pueden llegar a afectar a sistemas y, a la larga, poner en peligro tu propia seguridad. Conocerlos es el primer paso para saber cómo corregirlos. Así que ya sabes, lee y deja de hacer estos diez hábitos nocivos si quieres que tu coche te dure más:

1. Retrasar el mantenimiento

En nuestra guía de mantenimiento de coche ya te lo contamos. Puede que duela gastar dinero en el taller, pero el mantenimiento de tu coche es vital para su longevidad. El mantenimiento regular incluye el cambio de aceite y los filtros, así como los líquidos. Cada fabricante del vehículo especifica una rutina de mantenimiento diferente, que puedes encontrar en el manual del propietario.

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No cabe duda de que requiere invertir algo de tiempo y dinero, pero es una minucia cuando lo comparas con lo que cuesta un nuevo motor o la transmisión. (recuerda que no pierdes la garantía si llevas el coche a un taller independiente, más barato generalmente, y que puedes montar recambios de calidad equivalente en lugar de originales sin temor alguno. Y no nos cansaremos de repetirlo, ya que los últimos estudios indican que los jóvenes pasan del mantenimiento de sus vehículos

Conducir con neumaticos gastados o con mala presión

Hemos separado a los neumáticos porque merecen una atención especial. Forman parte del triángulo de seguridad del coche y son claves ya que es el único punto del cocche que tiene contacto directo con el suelo. Por eso no debes arriesgarte a circular con neumáticos gastados. Si revienta un neumático mientras conduces puedes perder el control de su vehículo y tener un accidente grave. Y si conduce un vehículo con llantas lisas en la lluvia, el riesgo de aquaplaning se multiplica. Sí, son caros (sobre todo si tienes un SUV o tu coche monta llantas muy grandes), pero cuesta menos que un coche… o una vida.

De acuerdo, quizá nos hemos puesto algo catastrofistas, pero no escatimes en neumáticos. Ni en mirar la presión. Este hábito apenas cuesta cinco  minutoss y con la presión correcta te durarán más (no se gastarán de forma irregular, ni se deteriorán antes de lo previsto y el coche gastará menos combustible).

2. No hacer caso a las luces de advertencia del tablero

Cuando un indicador se enciende en el tablero de instrumentos, es importante abordar el problema de inmediato. Si no sabes lo que significa la luz, compruebe el manual del propietario o llama a tu mecánico. Algunas luces de advertencia del salpicadero pueden alertarle a algunos problemas muy graves, como una fuga de refrigerante, que pueden hacer que el motor se sobrecaliente. Una reparación preventiva a menudo evita que el problema vaya a mayores.

3. Pasar de limpiar el coche

Sin el cuidado y la atención apropiados, incluso la mejor pintura se volverá pálida y descolorida por la acción de contaminantes industriales y del tráfico o la lluvia ácida. Hace tiempo te dimos todos los pasos necesarios para lavar bien el coche.Y ojo, aunque los muy puristas siempre te recomendarán lavarlo a mano, normalmente en ese lavado se gasta menos agua que en los autolavados…  lo que acaba llenando el agua de suciedad y provocando un sinfín de arañazos minúsculos. Ojo, decimos autovalado y no las estaciones de lavado de grandes rodillos…

 

Hay situaciones en los que una limpieza es más importante, como cuando se circula por carreteras nevadas en las que hayan utilizado sal para evitar placas de hielo. Y en verano, es clave proteger el coche del sol de forma adecuada.

Un par de trucos más. Si te encuentras obras en la carretera, circular despacio y lo más alejado posible del vehículo precedente. El alquitrán sale realmente mal de la carrocería. Al llegar del viaje, procura limpiar el coche cuánto antes. También convienen tener un interior limpio y, los más atrevidos pueden atreverse con una limpieza del motor.

4. Realizar una conducción agresiva

Line Lock Ford Mustang 2015

Dar acelerones no ayuda a ganar tiempo y tiene efectos negativos sobre tu coche. Se consume más, se calienta en exceso el motor y los neumáticos se desgastan. Este tipo de conducción no acabará con tu coche inmediatamente, pero hará que el motor, la transmisión y el sistema de frenos se deterioren mucho más rápidamente de lo previsto. Los coches que han sido abusados ​​tendrán fugas de líquido prematuras, juntas rotas y otros problemas mecánicos. Y ni hablar de arrancar haciendo patinar las ruedas motrices. Es un gasto inútil de gasolina y de ruedas, además de que daña innecesariamente la transmisión,  el embrague, la caja de cambios y el diferencial.

Evita también conducir con el motor a muchas revoluciones. Aumenta el consumo y puede provocar sobrerrégimen (pasar de vueltas al motor). Esto implica una reparación muy costosa. Esta conducción también castiga el embrague, la transmisión y la caja de cambios.

En nuestros consejos para cuidar un motor con turbo ya te indicábamos que se trata de mecánicas que requieren especial atención. Vigila su engrase y el nivel de aceite. No acelere con brusquedad, ni busques la máxima potencia con el motor en frío. Tras un viaje largo, déjelo unos minutos al ralentí para que el circuito de aceite refrigere el eje del turbo.

5. Conducir demasiado tranquilo

velocidad lenta

Hoy en día, los avances han hecho que podamos disfrutar de coches potentes con un elevado par motor. Debido a ello, es habitual viajar en marchas largas a muy pocas revoluciones… pensando en ahorrar combustible. Pero a conducción eficiente puede dañar el coche si no la realizas de forma adecuada.

Por ejemplo, subir un puerto a bajas revoluciones en quimta o sexta puede resultar más perjudicial para el motor que el exceso de revoluciones. EL motivo es que la mecánica trabaja sin vueltas suficientes para llegar a su par máximo, donde se da la mejor relación consumo-potencia. Como te explicamos en cómo conducir de forma eficiente son dañar el coche, puede traer problemas graves y costosos: como daños en el cigüeñal, las bielas, los cojinetes de biela y la bancada.

En el caso de los coches diésel esta conducción lenta puede afectar a la válvula EGR, que acumula más carbonilla y reduce su vida útil a la mitad, o el filtro de partículas (de ahí que el mantenimiento de coches diésel sea más alto).  Los motores de gasolina tampoco son la panacea para esto, pues yendo muy despacio se daña el catalizador (que se convierte en un depósito de carbón)…

Además, cada vez es más común que monten turbo, una pieza fantástica… pero delicada (sobre todo si no se enfría convenientemente tras un viaje largo), para que el sistema de refrigeración y la propia circulación de aceite enfríen el turbo, lo que reduce el riesgo de avería en más de un 90%.

6. Arrancar el coche como si no hubiera mañana

Cuando arrancas el coche por las mañanas, sobre todo en invierno, calentar el motor con fuertes acelerones es una mala idea. El aceite y los componentes aún no han alcanzado la temperatura ideal… y al estar menos protegidos acelerarán el desgaste en el motor del vehículo.

Tal y como te recordábamos en nuestros consejos para arrancar el coche en frío,espera unos segundos para que el aceite llegue al circuito y luego acelera siempre de manera progresiva.

7. Abusar del embrague.. y apoyarse en la palanca del cambio

El embrague es uno de los elementos más castigados del automóvil. Como funciona por fricción, sufre desgaste cada vez que se pisa. Por eso no hay que apoyar el pies en él sin necesidad (se produce un sobreesfuerzo que afecta al disco y a todas las piezas que actúan sobre él).

Porsche Cayenne palanca de cambios

Otra mala costumbre es utilizar la palanca de cambios como apoyabrazos. Sin saberlo, estás presionando los mecanismos internos del cambio, lo que desgasta y provoca holguras en sincronizadores, rodamientos… A largo plazo se traduce en vibraciones y que el engranaje de las marchas sea más impreciso. Ya sabes, usa la palanca solamente para cambiar de marcha… y mejor hazlo con suavidad. Y en cambios automáticos, nunca intentes arrancar empujándolo (utiliza las pinzas), ni circules en punto muerto. Solamente conseguirás estreopearlo.

8. Utilizar los frenos demasiado… o no hacerlo

Pisar el pedal del freno demasiado tiempo puede acelerar el desgaste de los discos y pastillas, deformar los discos, que se creen vibraciones en el volante al frenar y deteriorar el líquido de frenos, haciendo que el sistema de frenos sea menos resistencia a la fatiga. Como te contábamos en nuestros consejos para subir y bajar puertos de montaña, utiliza el freno motor bajando de marcha. Así conservarás los frenos y podrás controlar mejor el coche. Y, por último, no apures demasiado las pastillas y zapatas.. cambiarlas ens mucho más barato que renovar el conjunto de discos y tambores. Si quierea shondar en el tema, puedes leer nuestros trucos para amntener los frenos en buen estado.

Nissan 370Z Black Edition llanta y pinza de freno

Si en cuestas pronunciadas a veces abusamos demasiado de los frenos, a la hora de enfrentarnos a un badén muchas veces no lo hacemos. Cierto es que nuestros queridos alcaldes le han cogido gusto a colocar demasiados (solamente pueden rivalizar con las rotondas), pero hay que frenar al encontrarnos con uno. Si no lo haces, corres el riesgo de reventar una llanta, o provocar problemas en los puntos de anclaje de la suspensión.

9. Mover la dirección con el coche parado

Evita manipular la dirección con el coche parado. Piensa en que, como poco, sobre neumáticos, ruedas y suspensión hay una tonelada de peso… las gomas pueden deformarse y las suspensiones desequilibrarse, con rodamientos dañados. Además, puedes desgastar la cremallera de la dirección, con lo que la conducción sufrirá holguras. Cierto es que ahora la gran mayoría de los coches cuentan con dirección asistida, en los que este problema no es tan grave… pero en ellos no deberías nunca girar el volante hasta el límite. Si lo haces fuerzas el mecanismo (la bomba de la dirección pica en vacío) y se estropeará antes.

 

aparcar_ferrari_cuatro_golpesJPG Llegados a este punto, no podemos pasar por alto a quienes suben bordillos con el coche para aparcar. A veces es inevitable (todos lo hacemos). Procura subir por la zona baja y despacio, pues puedes deteriorar los reglajes de suspensión y acabar desequilibrando llantas y neumáticos, ocasionando vibraciones en el volante. Y a la hora de aparcar, si los neumáticos no tocan el bordillo, mejor. Esos “pellizcos” contra el hormigón desgastan mucho las gomas y es más fácil que  se produzcan reventones, además de dañar los rodamientos.

10. Conducir con el coche en reserva

Sí, tu coche es capaz de moverse con menos de cinco litros de combustible en el depósito, pero no le gusta nada a la bomba de combustible. Este elemento (en automóviles con inyección electrónica) está sumergido en el tanque, por lo que debe habar combustible suficiente para garantizar la lubricación y el enfriamiento de la bomba. Así que procura que el coche no circule en reserva, ya que la bomba puede quedar desportegida.

Fuente: Partmyride, Autofacil, Autopista
Foto principal: Huffington Post

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