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Este es el significado de los testigos de tu coche

Hace tiempo os hablamos de las luces del coche y como hacer un correcto uso de ellas. Pero también encontraremos otro tipo de testigos del coche, que se iluminarán en caso de que haya algún problema o avería. Aunque cada coche es un mundo y cada marca utiliza sus propios sistemas, hay bastante consenso en cuanto a las señales luminosas del panel de instrumentación. Por eso hemos querido hacer un repaso a los distintos indicadores que existen.

Cuando se encienda uno de estos testigos luminosos lo principal será mantener la calma y prestar atención. Lo primero es identificar el color de la luz, pues el nivel de peligrosidad dependerá de ello. Como en los semáforos, las alertas de color rojo son las más graves, en ese caso habrá que parar el vehículo de forma inmediata y avisar a la asistencia.

Los testigos amarillos o ámbar no necesitarán la inmovilización inmediata del vehículo, pero sí es conveniente parar y consultarlo con un profesional. En caso contrario, la luz podría pasar a ser de color rojo. También habrá otros colores como azul, verde o blanco que son meramente informativos, no significa que haya ningún tipo de avería simplemente que se está utilizando algún sistema o están activas algunas luces.

Presión o nivel de aceite

Si se enciende este testigo en color rojo lo más probable es que la presión del aceite sea inferior a lo mínimo necesario para que el motor esté lubricado. En algunos coches se enciende al dar el contacto y hasta que el motor es arrancado. Cuando se ilumina significa que apenas hay aceite en el cárter lo que puede provocar problemas mayores como el gripaje del motor.

 

Temperatura del líquido refrigerante

Este testigo se enciende siempre que el líquido refrigerante alcanza una temperatura por encima de lo debido. También se encenderá en caso de que el nivel del refrigerante sea bajo o directamente no haya. En algunos casos bastará con parar y dejar que el motor se enfríe, pero conviene estar atento para evitar averías de mayor calibre.

 

 

Fallo en el alternador o la batería

Este testigo también suele encenderse en algunos modelos con el motor parado. Pero si persiste con el motor arrancado puede significar que el alternador tiene algún tipo de problema y no es capaz de cargar la batería o de dar energía a algunos sistemas del coche. Esto podría hacer que la batería se descargase por completo e incluso que el vehículo se pueda parar en marcha.

 

Freno de mano o frenos

Este testigo es el que se enciende cuando está el freno de mano puesto. Dependiendo del modelo puede ser el icono con la exclamación u otro con la ‘P’. Si se enciende durante la marcha conviene revisar que el freno de mano esté completamente bajado. Otra de las razones principales podría ser que el líquido de frenos tiene un nivel bajo. Si esto ha ocurrido hay que tener cuidado a la hora de detener el vehículo, pues el tacto del pedal será diferente y la frenada podría no ser regular. Hay otro testigo de color ámbar sin nada dentro y con paréntesis discontinuo que indica que las pastillas de freno están desgastadas.

 

Puertas

Es uno de los testigos más fáciles de leer. Indica si alguna de las puertas, el capó o el maletero están abiertos para que no retomemos la marcha de esta forma. En los coches actuales suele indicar cuál es la puerta que está abierta y se quita en el momento que la cerramos.

 

 

Airbag

Cuando se enciende este testigo significa que alguno de los airbag no está funcionando correctamente. En los coches más antiguos solía haber un testigo por cada airbag. No quiere decir que sea algo malo, ya que a veces conviene llevar desactivado el airbag del pasajero (por ejemplo cuando hay un sistema de retención infantil) y en ese caso la luz estará encendida. Es conveniente revisar las conexiones.

 

Cinturón

Aunque se ilumine en color rojo, este testigo no avisa de una avería. Se enciende cuando alguno de los pasajeros no lleva el cinturón de seguridad puesto y por lo tanto no es recomendable arrancar. Suele venir acompañado de una señal acústica cuando se supera cierta velocidad o se supera el minuto en movimiento para recordar el usuario que lo utilice.

 

 

ABS

Este indicador quiere decir que el sistema antibloqueo de frenos no está funcionando correctamente. Es probable que justo a este testigo se encienda también el del control de estabilidad, que funciona con ayuda del ABS. Aunque se puede seguir circulando, no es recomendable debido a el peligro que podría ser enfrentarse a una frenada de emergencia.

 

 

Dirección asistida

Cuando se enciende este testigo quiere decir que la dirección asistida no está funcionando correctamente. Técnicamente es posible seguir conduciendo sin ella (antiguamente los coches no la tenían), pero no es para nada recomendable. Presentará una dureza superior y además puede haber riesgo de dañar el mecanismo de la dirección.

 

Anomalía de gases

Este indicador de color ámbar aparecerá en algunas situaciones en las que se registran parámetros anormales relacionados con el motor. Puede haber algún fallo en el sistema de inyección, en el encendido o en cuando a los gases del escape. Si parpadea es posible que se haya activado un modo de emergencia en el motor para minimizar los daños. En cualquier caso, lo mejor es parar y comprobar si se apaga la luz pasado un rato. Si persiste es mejor visitar a un profesional.

ESP

Este testigo se encenderá siempre que esté funcionando el control de estabilidad, de forma que deja de enviar potencia a alguna de las ruedas para que la tracción sea óptima. En algunos coches se puede desactivar este control manualmente (no es aconsejable en carretera abierta) y en esos casos la luz permanecerá todo el rato encendida.

 

Precalentamiento del motor

Este testigo con forma de resistencia nos avisa de un precalentamiento del motor. Se puede encender al poner el contacto y en ese caso deberíamos esperar a que se apague para arrancar el motor. Durante la marcha si comienza a parpadear podría indicar un fallo en el control del motor y sería conveniente parar inmediatamente.

 

Presión de los neumáticos

Este testigo ha sido incorporado obligatoriamente a los coches en los últimos años. Sirve para indicarnos que alguno de los neumáticos tiene una presión incorrecta. En este caso se tendrá que proceder a parar, comprobar cuál es la rueda afectada y proceder a su inflado hasta alcanzar la presión recomendada por el fabricante. Una vez estén los cuatro neumáticos con su presión correcta habrá que inicializar el sistema de nuevo.

Combustible

Probablemente uno de los que estamos más acostumbrados a ver. Este indicador se enciende cuando el combustible alcanza un nivel bajo y es recomendable repostar. Dependerá de la marca y el modelo el momento en el que se ilumina, pero suele ser cuando el nivel está por debajo de un cuarto de depósito, llegando a la reserva, cuando quedan en torno a los 50-80 kilómetros de autonomía.

Nivel AdBlue

Hay algunos modelos diésel que utilizan el AdBlue para reducir sus emisiones de óxido de nitrógeno (NOx). Se encuentra en un depósito auxiliar y el coche también nos avisará cuando el nivel del AdBlue es bajo. Normalmente se irá avisando de la autonomía, así que habrá bastante margen para su repostaje. No es conveniente apurar, pues en cuanto se agote, el vehículo no arrancará por seguridad.

Bombilla fundida

En muchos vehículos existe un testigo que nos avisa de que hay una bombilla fundida. En algunos casos se indicará de cuál es la luz afectada, en otros habrá que comprobarlo a la vieja usanza: observando el coche desde fuera.

 

 

 

 

Filtro partículas diésel

Este indicador solamente estará presente en coches con motores diésel. Se ilumina cuando hay algún tipo de problema con el filtro de partículas. Suele medir la presión antes y después de dicho filtro, por lo que indicará al conductor el tipo de conducción recomendada para enmendar ese problema.

 

Líquido limpiaparabrisas

Otro testigo que se suele ver y cuya importancia no es vital. Cuando nos quedamos sin líquido limpiaparabrisas se encenderá para que procedamos a su llenado. Suele ser importante para que la visibilidad sea óptima.

 

 

Asistente cambio de carril

Cada vez hay más modelos que incluyen el asistente de cambio de carril entre su equipamiento. Cuando el LDW (Lane Departure Warning) está activado suele estar de color naranja y cuando el coche detecta las líneas de la carretera se pone de color verde. En algunos casos habrá alerta sonora o vibrará el volante si cambiamos de carril sin poner el intermitente. En otros el coche nos intentará mantener en el carril.

Control de crucero

Otro de los asistentes que cada vez es más popular en los automóviles y que nos facilitan la conducción. El control de crucero tiene un indicador de color verde para mostrar que está funcionando. Dependiendo de su tipo, será adaptativo y en algunos casos, capaz de retomar la marcha tras una parada.

 

 

 

 

Start & Stop

El sistema Start & Stop es instalado en algunos motores para tratar de reducir su consumo. Este testigo se encenderá cuando el conductor haya desactivado el sistema de forma voluntaria o cuando el Start & Stop no está funcionando. Esto puede deberse a que el motor no ha alcanzado todavía la temperatura adecuada o a que el climatizador está funcionando a un nivel muy alto.

 

Pisar el pedal del freno

Este testigo solamente es posible verlo en coches con cambios automáticos. Se puede iluminar en color ámbar para indicar al conductor que pise el pedal del freno antes de mover la palanca de cambio. De esta forma se evita que el coche se pueda mover cuando no hay nadie a los mandos. Cuando se haga caso a la indicación pasa a ponerse de color verde.

 

 

 

 

Fuente – RACE / Autofácil

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Ponerle vinilo a tu coche: ¿qué necesito saber?

La continuidad puede ser monótona muchas veces. Tú vecino tiene el mismo coche que tú y, encima es del mismo color; vas circulando por la ciudad, y te encuentras con muchos modelos pintados en el mismo color que el tuyo; elegiste mal el color o no tenías otra opción a la hora de comprar tu coche. Si quieres destacar un poco entre la multitud, dar un toque personal a tu vehículo o, simplemente, cambiar su color, cubrirlo con vinilo puede ser una alternativa.

Una envoltura de vinilo es una excelente manera de darle a tu compañero de viaje una apariencia más fresca sin tener que someterse un trabajo de pintura potencialmente costoso. Aunque, al igual que esta última, de no aplicar el vinilo correctamente, podría derivar en un resultado deficiente. Hacer las cosas bien requiere de tiempo, paciencia y maña. Puede hacerlo un profesional, o puedes hacerlo tú mismo si cumples con los requisitos.

Elige qué vinilo comprar

Hay dos tipos de vinilo, los calandrados y los fundidos. El primero es algo más grueso y pegajoso que los fundidos. Su calidad está un escalón por debajo y es más difícil de moldear, más recomendable para situaciones menos exigentes. Por el contrario, el vinilo fundido es más flexible y más fácil de manipular sobre las superficies más delicadas, como los bordes de las piezas de la carrocería y sus curvas más marcadas.

Como solían decir nuestras madres y abuelas, mejor que sobre a que falte. No compres lo justo para cubrir el coche. Compra algún metro de más por si las moscas que, como un protector de pantalla para el móvil, no siempre se ajusta bien a la primera. Cuando vayas a desplegar el vinilo, hazlo sobre una superficie lisa y limpia. Un cristal, aluminio o plástico corrugado. Cualquier superficie de madera es altamente recomendable para hacer inservible nuestra compra.

El vinilado de un coche puede superar los 1.500 euros en un taller

El precio para del metro cuadrado de vinilo puede rondar los 25-50 euros (depende de la calidad). Ten en cuenta que, si es tu primera vez, no hace falta que te compliques la vida tontamente. Procura no empezar por un vinilo cromado, pues no sólo es el más caro, sino que también es el más difícil de aplicar. Si te gusta la pintura mate, tienes que saber que su vida útil es más corta y cualquier arañazo, golpe y la mera suciedad como una hez de ave, será mucho más difícil de disimular.

¿Qué debo de tener en cuenta antes de instalar el vinilo en el coche?

Barre, friega, pasa la mopa y haz la prueba del algodón para que toda la zona que rodee al vinilo esté bien limpia. Este material es tendente a atraer el polvo. Si unas sucias partículas se pegan al vinilo, da por hecho que el permanecerán también junto a tu coche al aplicarlo. No haría falta decirlo, pero asegúrate de tener espacio suficiente para desenrollar cómodamente el cilindro de vinilo y poder manipularlo sin chocarte con nada.

Si dispones de algún limpiador para dejar la carrocería impoluta, úsalo. Si no lo tienes, no es una mala idea comprarlo. Como nuestro lugar de trabajo, el coche ha de estar impecable. Para evitar la pelusilla que suelen soltar la mayoría de los trapos, pule la superficie con una bayeta de microfibra y espera a que esté completamente seca. La suciedad y la humedad se llevan mal con el adhesivo del vinilo, y también el encerado.

Mide la longitud de la superficie que quieres cubrir. Para no tener que ir a por un metro, boli y papel, puedes hacer lo siguiente: coloca una tira de cinta de carrocero de extremo a extremo, tanto longitudinal como transversalmente. La cruz sobre la pieza elegida debe de sobresalir varios centímetros (de 5 cm en adelante) por ambos lados. Coge el rollo de vinilo y extiéndelo. Quita la cinta de la carrocería, alinéala con el vinilo y corta lo más recto posible.

¿Cómo instalar el vinilo sobre el coche?

Retira el forro protector de la parte adhesiva y coloca el trozo que has cortado, aproximadamente, en el centro del área que estés envolviendo. Es importante asegurarse de que la superficie esté completamente cubierta, sin que se vean los bordes. Notarás que se empieza a pegar, pero no te preocupes, no lo hará de forma permanente hasta que se aplique el calor necesario para sellarlo. Antes de este paso, puedes quitar y poner el vinilo a tu antojo.

Dos cabezas son mejor que una, y cuatro manos mejor que dos. Si no quieres una frustración continúa por lo delicado que es manejar el vinilo, tener un amigo en ese momento es mucho más práctico, especialmente en aquellas superficies de envergadura como el capó o el techo. Sostened cada uno los extremos del segmento de vinilo y estirad, como si fuese una sábana. Eso ayudará a eliminar la mayoría de las arrugas de la zona media.

Con la ayuda de una espátula, que puede ser de plástico (permiten ejercer mayor presión), de fieltro (más suave y mejor en las secciones más irregulares) o mixtas, alisa la superficie de dentro hacia fuera para expulsar las burbujas de aire. Si ves que en las zonas más curvadas el vinilo está acabando con tu paciencia, no te preocupes. Levanta, recoloca, y alisa las veces que sea necesario.

Con paciencia, persistencia y un poquito de calor, acaba saliendo. Con un secador de pelo potente de esos que te queman la cabeza si no pulsas el botón de enfriar, puedes rociar un poco de ese aire sobre las zonas más puñeteras para que sea más maleable. No apliques demasiado tampoco, porque se acabará pegando. Eso sí, disponer de una pistola de calor es mucho más recomendable si queremos ganar en comodidad, eficiencia y eficacia.

Quedan los bordes sobrantes. Ablándalos con la pistola de calor y haz el mismo proceso que antes para eliminar las arrugas antes de fijarlos del todo. Cuando lo hayas conseguido, corta con una cuchilla (un cúter) el exceso de vinilo. Tampoco te emociones al cortar, deja entre uno y dos centímetros. La envoltura de vinilo se encogerá cuando la calentemos en el proceso final y el pegamento empiece a actuar.

Ahora toca asegurar la fijación del vinilo con una pistola de calor. Una vez que lo veas todo bien y correcto, dale calor a las partes que hayas recubierto. No podrás volver atrás y cambiarlo una vez lo hayas hecho porque el adhesivo se activa completamente, así que debes estar bien seguro de que te gusta el acabado. Aunque depende del vinilo seleccionado, lo normal es calentarlo a una temperatura entre 90 y 120 grados centígrados, y no acercarse con la pistola a menos de 15 cm.

Y llegamos al último paso, celebrarlo. Ha sido un trabajo tedioso completamente enfocado a los detalles. Siéntate, ábrete una cerveza fresquita y disfruta de un trabajo bien ejecutado. Si así ha sido, la envoltura no dañará la pintura que resguarda y te puede durar hasta una década. Poder disfrutar de ello una vez terminado el proceso, en 24 horas lo tendrás listo y terminado.

Consejos

  • Tantea la flexibilidad y la capacidad del vinilo para ser estirado y calentado antes de aplicarlo sobre el coche para hacerte una idea de sus limitaciones.
  • No coloques el vinilo sobre superficies rugosas, sucias o húmedas.
  • Retira todas aquellas piezas que no quieras cubrir de vinilo, como los retrovisores o las insignias del coche.
  • Intenta no estirar ni sobar mucho el vinilo. Un excesivo manejo del mismo es una de las causas más comunes de no poder colocarlo bien.
  • Aplica un poco de calor sobre las superficies más cóncavas, como los paragolpes o los arcos de rueda.

Fuente: Autobild, Motorpasión

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Neumáticos Run Flat: qué son y para qué sirven

Los neumáticos Run Flat han existido desde la década de los 80, pero es ahora cuando se están volviendo comunes como dotación de equipamiento opcional e incluso de serie. Sin embargo, aunque hayamos oído hablar de él, ¿sabes qué es un neumático Run Flat? Si el inglés se nos da bien, en su nombre hallaremos la pista.

Un neumático Run Flat es aquel que no se vuelve “plano” (flat) cuando hemos sufrido un pinchazo en carretera. Es decir, es un neumático que puede circular aun cuando la presión del aire disminuye. Aunque no puedes conducir con ellos indefinidamente. Su utilidad viene dada por poder circular varios kilómetros hasta encontrar un taller o llegar a tu casa.

Como un repuesto temporal, tienen un límite de velocidad que, generalmente, está tarado a 80 km/h, y una distancia establecida de alrededor de 80 km. En cualquiera de los casos, depende de las especificaciones del fabricante. Algunas compañías de automóviles sugieren una distancia que doble esa cifra, pero los fabricantes de neumáticos no lo hacen.

Advertencia: nunca tocar una rueda que se ha pinchado porque se calentará significativamente. Espera a que el neumático se enfríe antes de manipularlo.

¿Cómo funciona un neumático Run Flat?

Existen dos tipos de neumáticos Run Flat disponibles en el mercado, pero la idea detrás de ellos es la misma. En el neumático hay una estructura que le permite mantener su forma incluso después de una pérdida parcial o total la presión del aire.

El tipo más común de Run Flat es uno con una pared lateral reforzada que evita que la goma se deforme, permitiendo que se pueda conducir después de haber sufrido un pinchazo. Luego hay otros con un anillo interno de goma o algún otro tipo de material que hace de soporte. Este anillo se asienta dentro de la rueda y ayuda a sostener el peso del vehículo si se pincha el neumático; esencialmente se apoya sobre esta estructura.

Es recomendable que los neumáticos Run Fat estén ajustados a un tipo de llanta denominado EH2 (Extended Hump), la cual actúa como un bloqueo de antideslizamiento entre el metal y la goma cuando el neumático está a una presión de inflado cero. Las ruedas estándar son conocidas como H2, y es posible colocarlas con neumáticos Run Flat, pero no garantizan el mismo estándar de seguridad.

Dado que siguen funcionando a pesar de que perder presión, todos los neumáticos Run Flat tan solo se pueden usar en un vehículo equipado con un Sistema de Control de Presión de Neumáticos (TPMS por sus siglas en inglés Tyre Presure Monitoring System). El TPMS avisa al conductor cuando uno de sus neumáticos empieza a perder aire. Sin él, es posible que no distingas cuándo estás rodando con la rueda pinchada.

Advertencia: nunca intentes reparar un neumático Run Flat. Es un kit de sacrificio. Está diseñado para recorrer una distancia limitada y ni un solo fabricante de neumáticos recomienda repararlo. No se puede inflar un neumático desinflado una vez que ha sufrido un pinchazo.

Ventajas

  • Puedes conducir con una rueda desinflada. El principal beneficio de un neumático Run Flat es poder circular sin aire en la cámara. No tienes que salir del coche en el frío, ni por la lluvia, ni por una carretera concurrida. Como ocurre en el mundo de las medicinas, lea las instrucciones de este neumático y consulte a su taller de confianza.
  • Mejor estabilidad después de un reventón. Una deflación repentina o una perforación pueden desestabilizar un automóvil de forma drástica. Debido a que este neumático puede soportar el peso y el impulso del vehículo sin aire, la dirección y la dinámica del coche no cambiarán tan drásticamente.
  • Menor peso del vehículo. Sin un neumático de recambio y las herramientas de reparación para reemplazarlo, se reduce teóricamente el peso del automóvil. Sin embargo, la pérdida de peso en el maletero se compensa con el aumento de peso por cada neumático Run Flat por su estructura reforzada. Dicho esto, la eliminación de la rueda de repuesto permite a los ingenieros reasignar el espacio para algún otro propósito, como aumentar el espacio interior.

Desventajas

  • Sin repuesto. Al igual que incrementa el espacio útil del vehículo, aquellos coches equipados con neumáticos Run Flat no llevan una rueda de repuesto, ni gato ni herramientas.
  • Pueden incrementar el desgaste de la banda de rodadura. Un estudio de 2013 realizado por JD Power descubrió que, en Norteamérica, las personas reemplazaron sus neumáticos Run Flat una media de 9.500 kilómetros antes que los propietarios de gomas convencionales.
    Los fabricantes colocan un compuesto más blando en la banda de rodadura para maximizar el agarre y el confort. El efecto secundario de este diseño resulta en un acortamiento de la vida útil de la banda. Sin embargo, actualmente, no debería de haber una diferencia acusada con los neumáticos convencionales.
  • Los reventones aún son posibles. Si un conductor no atiende a las advertencias del cuadro de mandos y conduce más kilómetros de los convenidos o por encima de la velocidad recomendada, el neumático puede comenzar a desintegrarse, con los mismos efectos desestabilizadores. Además, si el pinchazo ocurrió en la pared lateral o el neumático golpeó un objeto voluminoso, el conductor tendría que llamar a una grúa.
  • Es difícil decir si hay poco aire. Otro efecto secundario de una construcción más rígida es que las paredes laterales no se ensanchan si la presión del aire es baja. Por lo tanto, es fundamental contar con un sistema de control de presión de neumáticos y revisar la presión con frecuencia. De lo contrario, nunca sabrías que tienes un pinchazo.
  • Precio. Los neumáticos Run Flat son más costosos de reemplazar. Los precios variarán según el tipo y la ubicación de compra, pero no es infrecuente pagar una factura de 90 o más de 100 euros por este tipo de neumáticos. Eso sin contar la llanta.
  • Son más pesados y menos eficientes. Su mayor rigidez conlleva un aumento de masa frente al neumático convencional y el consumo medio de combustible asciende entre un 1 y un 2%, tanto en carretera como en ciudad.

¿Cuál es la vida útil de un neumático Run Flat?

Acabamos de leer que, condicionados por la búsqueda de confort y resistencia, la banda de rodadura de un neumático Run Flat es más tendente a desgastarse que la de su equivalente convencional. Eso era un hecho, hasta hace poco tiempo. El avance en el desarrollo de neumáticos ha propiciado unas gomas que poco se diferenciarán de sus homólogos más sencillos.

En general, los neumáticos Run Flat utilizan los mismos compuestos de goma que las ruedas convencionales, por lo que puedes esperar una longevidad similar. A pesar de sus componentes reforzados, la banda de rodadura se desgasta al mismo ritmo que los neumáticos estándar y requieren el mismo nivel de cuidado y mantenimiento. Mantener las ruedas en su presión óptima y revisarlo a menudo ayudará a incrementar su vida antes de tener que reemplazarlos.

¿Me merece la pena un neumático Run Flat?

La primera pregunta que se nos viene a la cabeza es aquel que respecta a su precio. ¿Son caros? En una palabra, sí. Debido a que los neumáticos Run Flat no están ampliamente generalizados, tienden a ser más caros que los neumáticos normales y solo se pueden instalar en ciertos coches. Combina eso con el hecho de que no pueden repararse, y no tendrán mucho sentido para la mayoría de los conductores.

No cabe duda de que los neumáticos Run Flat son más caros que los convencionales (desde unos 90 euros), y es evidente que ofrecen una opción mucho más segura para la circulación. Con estos zapatos montados en tu coche, las posibilidades de reducir un accidente motivado por un pinchazo se reduce casi a cero, ya que ofrecen más tiempo de reacción al conductor. Si el fabricante permite su reparación y somos asiduos conductores, puede suponer una buena alternativa.

Fuente: Circula Seguro, Grupo Andres

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Aprende a coger bien el volante con estos sencillos pasos

Sostener correctamente el volante de tú coche es una importante precaución de seguridad que debes tener en cuenta siempre que decidas circular. Los conductores que usan la técnica correcta para coger el volante tienen menos probabilidades de tener un accidente, reaccionarán más rápido ante imprevistos y podrán usar su vehículo de manera más eficiente.

Las estadísticas han mostrado cómo muchos de los accidentes que se producen en una salida de carretera han sido motivadas por colocar mal las manos sobre el volante. Incluso los conductores más experimentados deben ser conscientes de la postura, la posición del cuerpo y la colocación de las manos mientras se conduce. Porque llevar muchos años haciendo lo mismo “porque nunca ha pasado nada”, no significa que esté bien hecho. Es un mal hábito.

Primer paso: personalizar nuestro puesto de conducción

Después de sentarte cómodamente en tu vehículo y ajustar el reposacabezas, el asiento y los espejos retrovisores de tal forma que se adapten a tu altura, también debes ajustar el volante. La mayoría de los modelos permiten mover la columna de dirección hacia arriba o hacia abajo utilizando una palanca o manija ubicada debajo del volante. Otros también permiten alejarlo de nosotros o empujarlo más cerca del cuadro de instrumentos.

Tómate unos minutos para asegurarte de que todos los elementos estén colocados en una posición cómoda y adecuada antes de lanzarte a la carretera. Debes poder ver claramente ambos espejos laterales (cuanto más abiertos, mayor ángulo de visión) y el central, mirar de lado a lado para verificar los puntos ciegos y tener una vista sin obstáculos a través del parabrisas.

Segundo paso: posición de las manos sobre el volante

La técnica para la colocación correcta de las manos en el volante ha cambiado drásticamente a lo largo de los años, pero se puede describir con más facilidad en términos relacionados con la hora de un reloj. La Dirección General de Tráfico considera que la posición adecuada está a las 10:10, aunque las 9:15 también es aceptado. Como se indica la hora y los minutos, tenemos que usar tanto la mano derecha como la izquierda.

Mano izquierda en la parte izquierda del volante en una ubicación aproximada a donde estarían las nueve indicadas por la aguja de un reloj. Mano derecha colocada en la parte derecha del aro, donde se ubicarían las tres. Estas recomendaciones son flexibles, pero ten en cuenta que ya no se recomiendan las 2:10, ya que puede ser peligroso en vehículos con volantes más pequeños equipados con airbag; véase el puesto de conducción de Peugeot.

Preferiblemente en parado, es mejor gastar el tiempo en determinar cuál es la mejor posición al volante. Muchas personas sentirán que sus brazos –ligeramente flexionados– están cómodamente alineados con sus hombros en la posición de las 9:15, mientras que otros preferirán tener los brazos algo más altos a las 10:10. Con la primera de ellas sujetamos el volante en sus extremos, lo que permite la mayor movilidad y rapidez a la hora de manipular la dirección.

Tercer paso: cómo manejar el volante

Mientras conduzcas, nunca debes quitar ninguna de tus manos del volante. El método de tirar y empujar a la hora de girar el volante permite manejarlo con garantías de reacción mientras mantienes ambas manos en contacto con el aro. Aquellos que creen que la técnica del friegaplatos es la solución más óptima para hacer giros rápidos, estáis equivocados.

Veamos cómo se hacen las cosas bien. Por ejemplo, si estás girando hacia la derecha, empujarás el volante en el sentido de las agujas del reloj con la mano izquierda y, al mismo tiempo, tirarás del mismo con la mano derecha. Algunos conductores, simplemente, empujan el volante con la mano opuesta a la dirección en la que están girando mientras permiten que el otro lado del volante se deslice a través de la otra mano, sin ninguna sujeción firme. Tampoco sujetes el volante con demasiado ímpetu, pues si lo haces, podrás tener agarrotamiento muscular y un aumento de la fatiga.

No es aceptable girar el volante con solo la palma de una mano o con los pulgares. Tampoco vale sujetar el volante por los radios, agarrándolo por detrás a lo camionero, con un brazo sacado por la ventanilla, una mano arriba y otra abajo, con ambas juntas en la parte superior del aro o intentando tener fe en un Autopilot inexistente soltando las manos. El método de tirar y empujar debe usarse en cada giro, cada vez que se conduzca.

Cuarto paso: concienciarse de que podemos recibir una multa

Puede que haya muchas formas de coger el volante, pero solo hay dos formas correctas. Las demás, incluso pueden ser castigadas por el brazo de la ley. “Se deberá conducir con la diligencia y precaución necesarias para evitar todo daño, propio o ajeno, cuidando de no poner en peligro, tanto al mismo conductor como a los demás ocupantes del vehículo y al resto de los usuarios de la vía. Queda terminantemente prohibido conducir de modo negligente o temerario”, dicta el Reglamento General de Circulación.

Desde luego, no conozco a nadie que guste de recibir multas. Es una forma muy tonta de perder el dinero, más que en los salones de juego si apostar no es tu punto fuerte. Hay que conducir con las dos manos en el volante. De lo contrario, la tontería puede costarnos 100 euros.

Conclusiones

No hay que olvidar que nuestro único contacto con el coche son el asiento, los pedales y el volante, y optimizar esa comunicación es crucial para un buen control del vehículo. A través del volante no solo le decimos al coche lo que queremos que haga, sino que nos transmite (en mayor o menor medida, según el coche) lo que hacen las ruedas. Si pierdes adherencia, si el asfalto cambia o si hay algún problema, lo podemos y debemos sentir a través del volante.

Otro factor inherente a la hora de hacer un buen uso del volante es la velocidad de actuación y la ergonomía. Es una premisa coger el volante de tal manera que podamos hacer giros rápidamente y con el mejor control posible, eliminando así posibles sustos. Asimismo, con una correcta posición evitaremos en gran parte el cansancio. Si tienes sueño, baja la ventanilla para que te dé el aire fresco, pero no saques la manita.

En resumen, coger bien el volante es esencial para conducir un vehículo de manera segura. Recuerda siempre colocar las manos en la posición de las 9:15 o 10:10 en todo momento. Nunca conduzcas con una sola mano, con la punta de los dedos o, peor aún, con las rodillas. Mientras giras hacia la izquierda o hacia la derecha, use la técnica de tirar y empujar para asegurarte de que el volante no se resbale de las manos. Y si no lo hacer por tu propia conveniencia, hazlo por la seguridad que implica para el resto de conductores.

Para la filmación del vídeo proporcionado por la Escuela Española de Pilotos se ha utilizado un BMW M4 con caja de cambios manual, uno de los coches más deportivos que se pueden adquirir con un pedal de embrague y palanca de cambios en H.

Fuente: 20 minutos

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