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Estos son los principales tipos de enchufes para coches eléctricos

El coche eléctrico ya forma parte de nuestro presente y tendrá mucha más presencia de cara al futuro. Pero un cambio tan grande con respecto a los tradicionales vehículos de combustión hace que vayan surgiendo dudas. Una de las principales sucede durante la recarga de estos automóviles, pues hay distintos tipos de enchufes. De hecho, hay algunos coches eléctricos que disponen de varios conectores disponibles para poder adaptarse a la mayoría de puntos de recarga.

Para resolver las posibles dudas que vayan apareciendo, vamos a repasar todos los tipos y a explicar las peculiaridades de cada uno. También hay que mencionar que dependiendo del que utilice, el vehículo podrá llegar hasta una velocidad de carga. Como iremos viendo a continuación, cada fabricante suele tener predilección por uno de los diferentes formatos, algo a tener en cuenta si se quiere adquirir un vehículo eléctrico.

Conector Schuko

Aunque no te suele el nombre de conector Schuko, se trata del enchufe tradicional, el que utilizamos a diario para los distintos objetos cotidianos. Se trata del estándar europeo (CEE 7/4) para aparatos eléctricos en baja tensión con corrientes monofásicas. Visualmente tienen esos dos polos principales que sobresalen, además de un contacto adicional para la toma de tierra.

Tienen estipulado como máximo una corriente de 16 amperios, aunque en condiciones normales es difícil que pase de los 12 amperios. Por lo tanto, con este tipo de toma se experimenta una recarga lenta que se llevará muchas horas para recargar por completo un eléctrico (en un híbrido enchufable puede ser más asequible). Por lo tanto es más recomendable para bicicletas o motos eléctricas, como mucho para algún modelo pequeño del estilo del Renault Twizy.

Conector SAE J1772 (Tipo 1)

Si buceamos en los inicios del coche eléctrico nos encontramos con el conector SAE J1772, también conocido como Tipo 1. Tiene sus orígenes en Japón, aunque posteriormente fue adoptado también por el mercado americano y en la Unión Europea. Físicamente cuenta con cinco bornes, dos de corriente, dos complementarios (comunicación con el vehículo) y un último de tierra. En este caso cuenta con dos niveles de recarga.

Por un lado se puede hacer una carga lenta de hasta 16 amperios y por el otro se pueden alcanzar los 80 amperios de la recarga rápida (hasta 19,2 kW). Como decíamos, este tipo de enchufe aparece en algunos modelos más antiguos, aunque también se sigue utilizando en marcas como Nissan, Renault, Mitsubishi, Peugeot, Citroën, Opel, Ford o Kia.

Conector Mennekes (Tipo 2)

El conector Mennekes es uno de los más populares en nuestro país. Es el que está homologado como estándar en la Unión Europeo y debe su nombre a la empresa alemana que lo creó, aunque también es conocido como conector IEC 62196-2 o Tipo 2. Cuenta con siete bornes, tres de los cuales corresponden a fase (de ahí que permita carga trifásica), un neutro, una toma de tierra y para para comunicaciones con el vehículo.

En el Mennekes se alcanzan los 16 amperios en carga monofásica y se llega hasta los 63 amperios en carga trifásica (hasta 43 kW). Como decíamos, se trata de uno de los enchufes más comunes y está presente en un buen número de eléctricos hechos por fabricantes europeos (principalmente los grandes alemanes). Marcas como BMW, Mercedes o Volkswagen (incluyendo marcas como Audi o Porsche) lo usan, aunque también está presente en otras como Renault, Volvo o Tesla.

Conector CHAdeMo

El conector CHAdeMO también procede de Japón y tiene un origen curioso. Fue desarrollado por una asociación conocida formada por grandes empresas como Tokyo Electric Power Company (TEPCO) Nissan, Mitsubishi, Fuji Heavy Industries (Subaru) y Toyota. En este enchufe aparecen 10 bornes, con lo que se convierte en el que mayor grosor tiene del todos. Aunque es el estándar japonés, es utilizado por otros fabricantes debido a sus ventajas.

Porque el CHAdeMO fue concebido para las cargas rápidas en corriente continua, pudiendo alcanzar hasta 200 amperios (hasta 62,5 kW). En la mayoría de modelos donde va montado también se acepta el Tipo 1 y son algunos como los Nissan Leaf y e-NV200, los Mitsubishi Outlander e iMiev o el Kia Soul eléctrico, entre otros.

Conector único combinado CSS

Recientemente ha surgido el conector único combinado CSS, un tipo de enchufe que busca convertirse en estándar tanto en Europa como en Estados Unidos. También es conocido como IEC 62196-3 o Combo 2 y se trata básicamente de la combinación de un conector de corriente alterna con una parte inferior de dos bornes para corriente continua. Permite la carga en los modos 2, 3 y 4 utilizando una sola toma.

Aunque la clave del CSS es su potencial. En corriente alterna ya podría llegar hasta los 63 amperios y 43 kW como el Mennekes, mientras que en corriente continua podría alcanzar una recarga rápida de 100 kW (aunque actualmente están limitados a 50 kW). Este tipo de conector es utilizado principalmente por los alemanes, en algunos modelos de Audi, BMW, Mercedes, Porsche, Smart y Volkswagen.

Conector Scame (Tipo 3)

El conector Scame o Tipo 3 es uno de los menos conocidos porque ya está prácticamente en desuso. Este tipo de enchufe nacía en 2010 gracias a la asociación EV Plug Alliance, formada por empresas como Scame (de ahí su nombre), Schneider Electric y Legrand. Sin embargo, el conector Mennekes le ganó la partida al convertirse en el estándar europeo y el Scame prácticamente fue condenado a la desaparición.

En este conector había dos variantes. La 3A contaba con cuatro bornes (fase, neutro, tierra y comunicaciones) y soportaba cargas monofásicas de hasta 16 amperios. Por su parte, la 3C tenía siete bornes como el Mennekes y permitía permite cargas monofásicas o trifásicas de hasta 32 amperios (con un máximo de 22 kW).

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¿Qué hay que hacer para dejar los cristales del coche impolutos?

Limpiar los cristales del coche es una de las tareas más arduas que tiene que realizar el usuario habitualmente. Tanto si el coche está siendo utilizado como si está estacionado, la suciedad siempre termina acudiendo. En movimiento el problema principal son los mosquitos, mientras que parado pueden ser el polvo o los excrementos de los pájaros. En todo caso, es importante que las lunas estén impolutas para no interferir en la visibilidad del conductor.

Porque hay que decir que la limpieza de la carrocería es importante, pero la de los cristales es la que condicionará que se vea el exterior correctamente. También hay que tener en cuenta que si la suciedad se sigue depositando en las lunas se corre el riesgo de que las manchas no salgan o de rayar el cristal cuando se accione el limpiaparabrisas. A este respecto, destacar que si las escobillas están en buen estado será mejor para mantener limpios los cristales delantero y trasero.

Cuando toque realizar esa tarea de la limpieza de los cristales, lo mejor es hacerlo de forma manual y periódica, estableciendo una rutina y sin que pase demasiado tiempo entre limpiezas. Lo primero que hay que hacer es quitar todas las impurezas posibles y la mejor manera es utilizar agua a presión o una manguera, con lo que se eliminará todo el polvo. También hay que tener a mano una serie de accesorios que nos facilitarán la tarea.

Es importante contar con una bayeta específica para cristales, que suelen estar hechas de materiales sintéticos y que respetan las lunas. Con un trapo que no sea adecuado los resultados serían peores e incluso se podría llegar a rayar el cristal. Lo mismo pasa con el producto de limpieza a escoger. Se pueden utilizar algunos caseros (como agua+vinagre o agua+jabón+quitagrasa+amoniaco), aunque se conseguirá una limpieza más eficaz con productos de tiendas especializadas.

Cuando se tenga el material listo, hay que proceder a aplicar el producto y dejarlo actuar durante unos minutos. De esta forma se consigue que la suciedad que está más adherida pueda eliminarse por completo. Posteriormente toca aclarar las lunas con agua e intentando que no quede ningún rastro de producto en los cristales. Para que no queden marcas de agua se puede recurrir a trucos como el de usar papel de periódico (también con papel de cocina o bayetas específicas). Si se deja secar al sol quedarán las marcas con total seguridad.

Aunque la limpieza de los cristales del coche por fuera es lo más tedioso por la exposición que tienen, también es recomendable hacer lo mismo con la parte interior del cristal. Se tendrían que seguir los mismos pasos citados anteriormente aunque extremando la precaución en el caso de las luna laminadas, que podrían perder propiedades con algunos productos. En este tipo de limpieza también tiene que imperar el sentido común, pues depende de la suciedad acumulada se tendrá que aplicar mayor o menor ahínco y cantidad de producto.

Fuente: Carglass

 

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Seis descuidos en el mantenimiento de tu coche que no te puedes permitir

Para alargar la vida útil de tu coche, realizar un correcto mantenimiento del mismo es obligado. Los españoles apenas gastamos una media de 85 euros al mes en el mantenimiento del coche, una reducida cantidad en función del parque que tenemos y, muy especialmente, de la antigüedad del mismo. La cantidad es tan baja porque muchos conductores no realizan adecuadamente el mantenimiento de sus coches, lo que además de no favorecer la seguridad en las carreteras puede provocarles importantes averías de tan elevado coste de reparación que incluso llegarían a forzarles a tener que cambiar de coche.

Despistarse en el cuidado del coche puede salir muy caro. Aquí te ofrecemos seis descuidos y errores comunes que no puedes permitirte debido a los elevados costes que pueden provocar en tu coche.

Correa de la distribución

Vital para el funcionamiento del coche, si se rompe el destrozo que va a provocar en el motor hará que el coste de su reparación provoque que te llegues a plantear cambiar de coche. De ahí que, aunque se trate de una de las labores de mantenimiento más caras, te convenga no descuidar los plazos o kilometraje que el fabricante recomienda para ello.

Los plazos pueden cambiar según el modelo y el uso, pero la mayoría de los fabricantes recomienda una primera revisión a los 80.000 km y la sustitución por a partir de los 150.000 kms (en función del fabricante) o cada cinco años como mucho. Según Autingo, plataforma web que calcula el precio de las reparaciones del coche, el cambio de una correa de distribución puede costar unos 380 euros, mientras que reparar los daños de la rotura puede variar en función de las piezas afectadas desde los 1.500 a los 4.000 euros. En ocasiones, incluso es mejor plantearse la compra de un coche nuevo. También te dejamos un post con las diferencias entre la correa y la cadena de distribución.

Echarle gasolina a un diésel

Es un error mucho más frecuentemente de lo que parece, ya sea por despiste o por la confusión que muchas veces crea los “nombres” que las pretroleras ponen a sus productos. Como ya os contamos en detalle, si te equivocaste a la hora de echar combustible lo mejor que puedes hacer es no arrancar el coche y llamar a una grúa (la paga el seguro) para conseguir que un mécanico extraiga el combustible y limpie los conductos. Esta sencilla operación cuesta unos 200 euros (además de lo que hayas pagado por el combustible echado y el que vas a tener que echar al coche, lo que puede suponerte otros 120 euros más).

Si además de echar el combustible que no era cometiste otros dos errores más, arrancar el motor y circular con el coche, la avería puede resultar fatal, ya que la reparación puede obligarte a cambiar camisas, pistones, bielas,…. elevando la factura por encima de los 2.500 euros.

Entró agua en el depósito de combustible

Si no cerraste bien el depósito y entró agua de lluvia o por cualquier otra situación ha entrado agua en el depósito de tu coche, tienes un serio problema. Cierto que es raro que se produzca, pero de ocurrir requiere de atención inmediata. Puede provocar la oxidación de la parte interior del depósito, ocasionar daños en el filtro y en el sistema de alimentación del motor, dañar los inyectores gravemente, romper la bomba inyectora, la culata… Un destrozo muy importante, que te puede llegar a costar unos 3.000 euros reparar, además de los 200 que costará el vaciado y la limpieza del depósito.

Falta de aceite en el motor

Controlar el nivel de aceite en el motor es una de las operaciones preventivas más sencillas que un conductor puede realizar de su coche. Basta ver los niveles en la varilla para evitar problemas. Además, actualmente todos los coches cuentan con testigos en el cuadro para avisar de una caída grave en los niveles. Por esas razones, este tipo de problemas no deberían producirse, pero lo cierto es que siguen siendo habituales por la dejadez en el mantenimiento del vehículo.

Cuando el motor se queda sin aceite las piezas más importante para su funcionamiento, las móviles, pierden lubricación y friccionan a alta velocidad generando tan elevada temperatura que muchas de ellas literalmente se funden, gripando el motor. Es una de las reparaciones más costosas y puede provocar que tengamos que sustituir por completo el motor. La reparación supera los 3.500 euros de coste.

Excesos de aceite

Tan malo es quedarse corto como pasarse. Las varillas que permiten controlar el nivel de aceite permiten controlar no sólo si el motor necesita aceite, también si le sobra. Si el motor tiene mucho aceite, este puede llegar a entrar en los cilindros y, consecuentemente quemar más aceite del que precisa y alcanzar la cámara de combustión.

El excedente de aceite provoca que el lubricante del motor reciba más aire del que debe, lo que genera espumas en su composición que lo deterioran y que además no permiten que la mecánica se engrase como debe, lo que ocasiona indebidos sobrecalentamientos.

Eliminar los excesos de aceite es una operación sencilla y económica, apenas 40 euros. Si no lo hacemos y dejamos que el motor funcione reiteradamente con exceso de lubricante, la broma puede salir cara, superando incluso los 1.500 euros.

Falta de líquido refrigerante

Nada peor para un motor que un exceso de temperatura. El anticongelante lo protege de las bajas temperaturas exteriores y de formaciones calcáreas en los circuitos de refrigeración. Según el coche, el coste de la operación de mantenimiento puede llegar hasta los 70 euros. Debes revisar asiduamente los niveles del depósito, porque de no hacerlo es cuando llegan las sorpresas que luego te dejan tirado en la carretera. Si te quedas sin refrigerante el motor se sobrecalienta y esto provoca graves averías en la mecánica, entre ellas la más común la rotura de la culata, cuyo coste de reparación puede alcanzar los 3.000 euros

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Diez síntomas de que tu coche se muere

Es cuestión de naturaleza, prácticamente todo tiene una vida finita y aunque son varias las personas que nos ponen los dientes largos con la increíble salud de su coche lo común es que hayas tenido que enfrentarte al declive de tu automóvil, la progresiva introducción en un coma sin retorno.

Si bien el modo en el que se fabrican los coches ha experimentado un cambio brutal los últimos años, acompañado de un interesante debate sobre su fiabilidad y obsolescencia hay una serie de síntomas muy generales que te avisan de que tu coche tiene las horas contadas:

1. No paran de saltarte los testigos

Si de repente se ilumina un testigo no te preocupes. Lo primero es asegurarse de que sabes lo que te indica el coche. ¿Nivel bajo de aceite?, ¿hay que poner más líquido limpiaparabrisas?, hasta aquí todo normal y corriente. El problema aparece cuando el coche está continuamente iluminando testigos pidiendo ayuda de forma desesperada. Si por ejemplo se ilumina el testigo relativo a un problema de anomalía de gases, no procrastines, tu coche podría estar sufriendo un infarto y necesita urgentemente la inspección de un profesional.

2. Tiene una sed insaciable de aceite

Dependiendo del coche, cada motor tienes necesidades diferentes de aceite con el fin de realizar una correcta lubricación que garantice la durabilidad del mismo. No obstante, si los niveles de consumo se sitúan en cifras considerablemente altas estaríamos ante un motor cansado. Para esta situación existen productos específicos que garantizan un mejor cuidado del motor.

Si el excesivo consumo de aceite se debe a que el coche sufre pérdidas de aceite, una vez más no lo dudes y acude a un taller.
Obviar el problema resultaría en esforzar el motor hasta un nivel de sufrimiento inaguantable que lo acabaría destrozando completamente.

3. Emite humos abundantes y extraños

Si tu coche comienza a desprender grandes cantidades de humo, interpretar el color de los mismos resulta crucial a la hora de saber exactamente que le ocurre a tu coche.

Si por ejemplo el color es de un tono azulado, en relación con lo anterior, el motor estaría quemando aceite de manera excesiva. Deberíamos por tanto prestar atención a cualquier anomalía en las válvulas y los anillos de pistón, y por supuesto solicitar una revisión técnica en un taller.

Si el humo es de color blanco y la densidad del mismo es grueso, este proviene del quemado de líquido refrigerante en el motor. Para que esto se produzca debe haberse producido una avería anómala como una posible grieta en el bloque motor, o en la junta de culata. A partir de aquí muchos se hacen la pregunta de si vale la pena gastar una gran cantidad de dinero en la reparación o despedirse definitivamente de su coche.

4. Tienes una correa de distribución al límite

El debate entre si es mejor la correa o la cadena de distribución siempre suscita un debate entre los usuarios. Nos limitaremos ahora a dirigirnos a todos los propietarios de coches con correa de distribución. Es bien sabido que la vida útil de las correas oscila entre los 80.000 y los 120.000 kilómetros, a partir de este punto resulta crucial proceder a su sustitución.

Pensar que no es necesario después de tanto desgaste producido en la correa, es parecido a encender el motor y tirar cada vez los dados con el propósito de que la suerte esté de nuestro lado.

Si la correa de distribución finalmente cede y se rompe, se detiene la sincronización de los pistones y las válvulas, por lo que se acabarían tocando y estas últimas se doblarían. Resultando por tanto en una de las averías más caras que podría tener tu coche. Una reparación similar a la resurreción de un muerto.

5. Partes críticas de tu coche están oxidadas

Una vez el óxido ha infectado tu coche este comienza a propagarse por todo el vehículo alcanzando incluso las partes vitales como los frenos. Actuar rápido resulta crucial, sin embargo si lo dejamos pasar o no nos damos cuenta de ello podríamos literalmente pudrir nuestro coche hasta el punto de que se vaya cayendo a pedazos.

6. El bloque del motor se ha agrietado

Hasta el bloque motor más mediano está compuesto de una serie de materiales orientados a una correcta resistencia y protección de los cilindros (en un motor de combustión interna) así como en los soportes de apoyo del cigüeñal. Por lo tanto si encuentras una grieta o incluso un agujero, dependiendo de la severidad del mismo puede ser momento de plantearse si merece la pena invertir en su reparación.

7. Tienes una avería en los inyectores

Según comenta la Red Operativa de Desguaces Españoles (RO-DES), de las averías más caras que le pueden ocurrir a tu coche un 6% de ellas están relacionadas con un fallo en los inyectores.

En el mejor de los escenarios, la avería se focaliza únicamente en un inyector. No obstante, no sería extraño que dicho problema se extiendese a todo el sistema de inyección del motor. En este caso, una recomendación o incluso la única solución pasaría por sustituir cada uno de los inyectores para evitar males mayores en el motor.

Una avería de costes astronómicos especialmente para los diésel.

Como bien hemos recalcado en los puntos anteriores, evitar que tu coche acabe en el desguace siempre es una opción viable si el dinero no es un problema.

8. Tienes una avería en la junta de la culata

Si hemos estado hablando de averías bastante caras, debemos en este punto crear un nuevo sistema métrico para cuantificar lo que supone para nuestra cartera una avería en la junta de la culata.

Una pieza de apariencia “simple”, cuya reparación ronda las 24 horas de trabajo (lo que se deriva en gigantes costes de mano de obra) así como en lo que cuesta la propia pieza (alrededor de 800 euros).

Dependiendo de tu coche y los kilómetros que lleve encima, dejar que pase a mejor vida puede ahorrarte muchas complicaciones.

9. Se ha gripado el motor

El infarto del motor, la avería más grave para un motor de gasolina o diésel. Un coche en coma donde la única reparación pasa por hacer una operación a motor abierto cuyo precio puede ser un gasto tremendo teniendo en cuenta si el valor del coche en el mercado no compensa el precio de la reparación.

10. Los costes de reparación son mayores que el valor del vehículo

En relación a lo último mencionado, si el valor de la reparación se acerca o incluso supera el valor del coche en el mercado, no lo dudes, es hora de dejar las llaves y no mirar atrás. A no ser que seas un romántico incurable, no merece la pena invertir en él. Ahorra ese dinero y sácale provecho.

Vía: CheatSheet

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